El primer ministro australiano señala que lo peor aún está por llegar y que los focos van a extenderse más
Australia asegura que los incendios que sufre el país son «asesinatos en masa»
Los fuegos, que se extienden por el sur, ya han dejado al menos 200 muertos y 400 heridos

Restos de una granja destruida por un incendio en la ciudad de Whittlesea, Australia
a.f.p. | sídney
El Gobierno australiano trata de contener sin éxito los incendios que arrasan el sureste del país y que han dejado al menos 200 muertos y un rastro de tierra quemada y desolación. Además, unas 400 personas están heridas, algunas de ellas con graves quemaduras. El primer ministro Kevin Rudd aseguró en declaraciones a la televisión que «no tengo palabras» para describir lo que vio ayer en el lugar de los siniestros. Acusó a los autores de los incendios «asesinatos en masa».
«Esto ha alcanzado un nivel de horror que pocos habíamos anticipado», dijo. El Parlamento suspendió su actividad para marcar lo que el viceprimer ministro calificó de «uno de los días más oscuros» de Australia en tiempos de paz.
Los militares y los bomberos prosiguieron ayer con su lucha contra las llamas, mientras las autoridades del estado de Victoria lanzaron advertencias de un posible recrudecimiento de los focos de incendio en el sureste de ese territorio.
Y es que los vientos cambiantes amenazan con hacer que las llamas sobrepasen las líneas de contención del fuego puestas en marcha por miles de bomberos, la mayoría exhaustos voluntarios que han estado trabajando sin descanso durante los últimos días.
Las llamas han destruido ciudades y han acabado con las vidas de familias enteras, causando desolación, tristeza y también rabia e indignación, después de que la policía reveló que algunos de los fuegos fueron provocados por pirómanos.
Los relatos de la tragedia y el miedo calaban entre la población mientras que las imágenes de llamas dominaban las portadas de los diarios y las noticias en la televisión.
Escondida con su hijo Sam bajo una manta humedecida en un arroyo, Sonja Parkinson pensó que moriría.
Sin embargo, este leve refugio los salvó del infierno que se cobró la vida de al menos 32 personas en su ciudad de Kinglake, mientras varias decenas de incendios seguían aún activos en todo el estado de Victoria.