El torturador jefe del Jemer Rojo estrena el banco de acusados del holocausto

El jefe de la cámara de tortura del Jemer Rojo, Kaing Guev Eav
phnom penh
El tribunal internacional auspiciado por Naciones Unidas comenzó ayer a juzgar al jefe de la cámara de tortura del Jemer Rojo, Kaing Guev Eav o «camarada Duch», el primero de los cinco acusados por el genocidio cometido por el régimen hace casi tres décadas.
Duch, de 66 años, fue el comandante de la prisión de Tuol Sleng, por la que pasaron unas 14.000 personas para ser interrogadas, torturadas y ejecutadas entre los muros del recinto o en el campo de exterminio de Choeung Ek, a unos 15 kilómetros de Phnom Penh.
Duch se mostró arrepentido en la víspera de su juicio por los «campos de la muerte» establecidos para procesar «a quienes sean más responsables» por el reino del terror que se extendió de 1975 a 1979, uno de los capítulos más oscuros del siglo XX.
«El dijo a las víctimas, les pido su perdón, les pido su perdón», ha señalado el abogado francés Francois Roux, tras visitar a su cliente dos horas en un centro de detención cerca de la corte especialmente construida en las afueras de la capital camboyana.
El ex Jemer Rojo de menor rango de entre los que serán juzgados fue trasladado al edificio del tribunal desde el cercano centro de detención en un coche blindado, protegido por un convoy de vehículos repletos de miembros de las fuerzas de seguridad.
Con el rostro enjuto y mirada gastada, Duch se sentó en el banquillo de la sala de vistas del tribunal, protegida por cristales antibalas, y en la que, desde hacía varias horas, cerca de medio millar de personas aguardaban su llegada al edificio del tribunal.
«La primera vista representa la realización de los notables esfuerzos para constituir un tribunal justo e independiente que intentará juzgar a aquellos que ocuparon posiciones de liderazgo y a los que tuvieron mayor responsabilidad en las violaciones de las ley camboyana e internacional», dijo el juez Nil Nonn, al declarar abierto el juicio contra el comandante del Tuol Sleng. Duch, que afrontará los cargos de crímenes de guerra y contra la Humanidad, asistió a la vista vestido con una camisa de color azul y portando gafas, como esas que el régimen Jemer Rojo consideró un artículo contrarrevolucionario y cuyo uso castigó con la ejecución.