El presidente de Estados Unidos ha convocado una «cumbre fiscal» hoy en la Casa Blanca
Obama aborda el reto de reducir el déficit y combatir la erosión económica
Cerca de 130 expertos debaten cómo salvar a la economía sin aumentar ladeuda pública

Algunos de los gobernadores que participaron ayer en la reunión de la Asociación de Gobernadores del
efe | washington
El presidente de EE.UU., Barack Obama, afronta el doble reto de combatir la erosión económica y reducir el déficit, aspectos que serán clave en la «cumbre fiscal» que ha convocado hoy lunes en la Casa Blanca.
La «cumbre» reunirá a unos 130 expertos para consensuar ideas sobre cómo sacar a la economía del atolladero sin agravar el déficit de 1,3 billones de dólares que la joven administración heredó del Gobierno de Bush.
El problema no es sólo aritmético sino también político: la mayoría de los republicanos, que rechazaron el plan de estímulo, ahora también se oponen a varios componentes de la propuesta presupuestaria.
Según medios nacionales, que citan fuentes del Gobierno, un resumen del plan presupuestario para el año fiscal 2010 que entregará Obama al Congreso el próximo jueves incluye recortes en la financiación de las guerras en Irak y Afganistán y la eliminación de algunos programas federales.
Críticas republicanas
También prevé eliminar los recortes tributarios de la era de Bush y que benefician a quienes ganan más de 250.000 dólares anuales.
Eso, protestaron ayer los republicanos, se traduce en la práctica a un incremento de impuestos.
La idea de Obama es reducir por la mitad, a 533.000 millones de dólares, el déficit nacional para el año 2013, cuando concluya su primer mandato.
Durante y después de la contienda, Obama ha dicho que EE.UU. tendrá que hacer sacrificios para recuperar su salud fiscal. Sólo que varios líderes republicanos criticaron ayer sus planes.
El líder de la minoría republicana del Senado, Mitch McConnell, dijo ayer a la cadena por cable CNN que la eliminación de los recortes de impuestos de la época de Bush perjudicarán a la pequeña empresa. «No creo que un incremento en los impuestos sea una buena idea en medio de una profunda recesión», manifestó McConnell.
La cumbre fiscal, agregó, deber ser una ocasión para hablar en serio «y empezar a pensar sobre el tipo de deuda que estaríamos dejando a futuras generaciones».
McConnell, al igual que la mayoría de los republicanos, votó en contra del plan de estímulo de 787.000 millones de dólares por considerarlo una receta tóxica para el déficit.
El plan contiene ayudas para los gobiernos estatales -”la mayoría ahogados por déficit presupuestarios-”, y recortes tributarios para el 95 por ciento de los estadounidenses, que comenzarán a sentir un alivio el próximo 1 de abril.
Según los republicanos, el costo total del plan de estímulo, con intereses, alcanzará 1,1 billones de dólares. Eso no incluye el impacto del plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares aprobado en octubre pasado.