El jefe del Ejecutivo logra en el último momento una entrevista con Biden tras quince horas de viaje

Biden muestra a Zapatero su «total comprensión» por la salida de Kosovo

El presidente español explicó personalmente al vicepresidente de EE.UU. las razones para la retirada de las tropas

Zapatero y Joseph Biden se estrechan la mano ayer en la ciudad chilena de Viña del Mar

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Paula de las Heras
León

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viña del mar

Misión cumplida. Por los pelos y contrarreloj, pero José Luis Rodríguez Zapatero logró finalmente la reunión que había ido a buscar a la ciudad chilena de Viña del Mar en un viaje relámpago de unas 30 horas de avión y apenas diez de estancia.

El vicepresidente de los Estados Unidos, Joseph Biden, accedió a entrevistarse con él por espacio de media hora justo antes de que diera comienzo la segunda sesión de la Cumbre de Líderes Progresistas. Y el jefe del Ejecutivo pudo escenificar, como pretendía, la sutura de la brecha que había abierto entre España y la administración norteamericana el polémico anuncio de la retirada de tropas de Kosovo.

Explicaciones

El Ejecutivo español llevaba días asegurando que el malestar en el Gobierno de Barak Obama había quedado «zanjado» gracias a las explicaciones urgentes que el secretario general de la presidencia, Bernardino León, se vio obligado a ofrecer el pasado sábado al general James Jones, secretario de Seguridad Nacional estadounidense.

Entonces, reformulando el anuncio de la ministra de Defensa, Carme Chacón, ofreció garantías de que la retirada de los soldados españoles se haría de forma escalonada y en plena coordinación con los aliados de la Otan.

Pero el asunto no debía estar tan bien enterrado y si lo estaba alguna arista debía quedar al descubierto, porque la cuestión volvió a aflorar en el cara a cara entre Zapatero y Biden. El presidente del Gobierno consideró oportuno, según fuentes oficiales, explicar personalmente sus razones: que la declaración unilateral de independencia por parte de Kosovo había colocado en una situación incómoda e incoherente a España -”que nunca ha reconocido a esta región como Estado-” y que cuestiones logísticas obligaban a decidir sin más dilación el abandono de la misión que allí se desarrolla. La parte española afirma que el número dos de Obama mostró su «más absoluta comprensión» y declaró la polémica «capítulo cerrado».

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El beneplácito de Biden era fundamental para que Zapatero pudiera afrontar la primera semana de abril, plagada de compromisos internacionales, sin la sombra de esa «profunda decepción», que había manifestado Estados Unidos, sobrevolando sobre su cabeza. La diplomacia española lleva meses trabajando sin denuedo, con el propio Bernardino León en un papel destacado, por conseguir que el presidente del Gobierno gane proyección internacional, venza su aversión a los viajes y se implique más de lleno en la política exterior. Y en los próximos días se enfrentaba a un momento crucial: siete días seguidos de cumbres y conferencias internacionales con los principales gobernantes del mundo, Obama incluido.