La crisis del Gobierno eclipsa a las elecciones europeas en el Reino Unido
Los medios ignoran a Europa y se han ocupado de los escándalos de los ministros
Europa -”el tratado de Roma, la ampliación, su dirección futura-” ha quedado totalmente olvidada por el escándalo parlamentario y la crisis del Gobierno laborista en las elecciones europeas celebradas ayer en el Reino Unido.
Si en muchos países de la UE en esas elecciones se dirimen sobre todo asuntos nacionales, en este país, en el que Europa sigue siendo ese trozo de tierra más allá del canal de la Mancha, la actitud es aún más extrema.
A nadie parecía interesarle a la hora de ir a votar ayer que el Partido Liberal Demócrata sea el más pro-europeo de todos los que se presentan, el poco entusiasmo por Bruselas del primer ministro, Gordon Brown, o la decisión de los «tories» de abandonar el Partido Popular Europeo para formar una nueva y extraña alianza de euroescépticos.
Los resultados de la elecciones de ayer, que no se conocerán hasta el próximo domingo, poco tendrá que ver seguramente con la apreciación de los votantes de la política europea de los partidos británicos en liza, sino que habrá que interpretarlas sobre todo en clave interna.
Los medios han ignorado prácticamente a Europa y se han ocupado exclusivamente de las diarias revelaciones del Daily Telegraph sobre el abuso del sistema de gastos parlamentarios por parte de diputados de todos los grupos y, en los dos últimos días, de las operaciones de acoso y derribo al primer ministro, Gordon Brown.
¿Sobrevivirá Brown a las elecciones europeas y a las parciales inglesas?, se preguntan los periódicos, que dan detalles sobre las maniobras en marcha por parte de un grupo de diputados laboristas para forzar a su líder a la dimisión antes de que los conduzca a un nuevo descalabro en las próximas generales.
Los últimos escándalos . El Gobierno de Gordon Brown se tambalea tras la renuncia de dos ministras -”a del Interior, Jacqui Smith y las Comunidades, Hazel Blears-” justo en el momento en el que se necesitaba mayor unidad.
El Primer Ministro, que votó ya antes por correo, se encerró ayer en su despacho, tratandodesesperadamente de preparar un reajuste ministerial previsto para después de que se conozcan los resultados electorales.
No lo tiene fácil después del aldabonazo que supuso el abandono de su cargo de las dos ministras, tocadas ambas por el escándalo de los gastos parlamentarios.
Una de ellas, la de las Comunidades, no ha perdonado al parecer a Brown que la atacara en público por sus gastos indebidos y ha querido vengarse de su jefe, según comentaban ayer los observadores políticos, que señalan que el líder laborista ha tenido siempre una relación difícil con las mujeres de su gabinete.
Según varios medios, Brown quisiera aprovechar la crisis para cambiar a varios ministros, entre ellos el de Finanzas, su amigo Alistair Darling, afectado también por el escándalo parlamentario. En su lugar desearía poner a Ed Balls, que fue su mano derecha durante su etapa de diez años al frente del Tesoro británico, pero Darling se resiste supuestamente a dejar su cargo y Balls está además muy mal visto por los que aquí llaman «blairitas».
Mientras tanto, un grupo de diputados laboristas han hecho circular un correo electrónico en el que se agradece a Brown los servicios prestados y se le dice que el mejor favor que podría hacer ahora a su partido es dimitir cuanto antes.