Honduras acude a las urnas para zanjar el golpe de Estado del día 28 de junio
Los sondeos dan como favorito a Porfirio Lobo, del mismo partido que Micheletti y Zelaya, quien espera que la comunidad internacional acepte los resultados
Un miembro de una junta receptora de votos cuenta las papeletas de los candidatos.
Con relativa normalidad, garantizada por 30.000 militares, soldados y reservistas, más de 4 millones de hondureños estaban convocados a votar en unos comicios que algunos esperan sea la panacea para «blanquear» el golpe de Estado del 28 de junio. Con los primeros votos la nación centroamericana tenía un presidente electo, cuya legitimidad es puesta en duda, uno de facto y uno constitucional.
Los electores parecían inclinarse por el candidato del opositor Partido Nacional, Porfirio Pepe Lobo. Tras sufragar en su ciudad natal de Juticalpa, a 125 kilómetros al este de Tegucigalpa, afirmó que la «elección marca, sin lugar a dudas, un paso a un gobierno de unidad nacional que deberá cambiar todo».
Según las encuestas, el favorito que perdió frente el derrocado Manuel Zelaya en el 2005, confía en que la comunidad internacional acepte los resultados electorales y así poder seguir mirando hacia adelante. Lleva un 16 % de ventaja.
Tras depositar su papeleta, su principal rival, el ex vicepresidente de Zelaya, Elvin E. Santos, destacó: «es significativo que estamos resolviendo un problema como ejemplo al mundo entero».
Los otros tres aspirantes a la presidencia no tienen posibilidades reales de éxito. Además, se eligen 3 vicepresidentes, 128 diputados y 298 ayuntamientos.
Mientras, Zelaya pedía a sus compatriotas la abstención desde su refugio en la embajada de Brasil. «El pueblo va a derrotar la dictadura, vamos a tener una victoria para el pueblo hondureño. El pueblo está en la calle, enseñando sus manos limpias que no vota», afirmaba en declaraciones telefónicas. Al menos hasta el mediodía, la asistencia no era masiva.
Por su parte, el gobernante interino Roberto Micheletti, pidió tras votar que los electores salieran a «ejercer el sufragio que no tengamos miedo porque hay garantías de las fuerzas armadas, los reservistas y los policías. Protección para todos».
Al país han llegado unos 300 observadores internacionales, algunos ex presidentes latinoamericanos, como el mexicano Vicente Fox, el salvadoreño Armando Calderón y el boliviano Jorque Quiroga.