Un compromiso difícil de gestionar
El compromiso aliado de ayer es difícil de gestionar. Hay aportaciones en algunos casos minúsculas que proceden de países (Kazastán, Mongolia y otros), sin experiencia de integración con efectivos muy bien dotados y entrenados, cual es el caso de la mayor parte de los socios de la Otan. No será fácil ponerlos a operar juntos con otras unidades internacionales, bajo un mando conjunto. Es, sin embargo, evidente que Obama ha obtenido los números que quería para presentar ante su opinión pública una respuesta solidaria de sus aliados internacionales. Sobre el terreno, sin embargo, es muy probable que las cosas no sean tan evidentes.
Los compromisos de ayer deben ser enmarcados en un proceso en marcha hacia una redefinición de la acción internacional en Afganistán, que tiene si no una fecha fija de caducidad, si un horizonte (a partir del 2011) para el repliegue.
A lo largo del 2010 serán convocadas varias conferencias internacionales para tratar el tema, una de ellas en Kabul para la que no existe todavía fecha. Uno de los propósitos de los nuevos tiempos incorporados a la agenda es obligarle a Karzai a asumir sus responsabilidades, aunque hay un debate en la Otan sobre si el gobierno afgano no ha hecho sus deberes, o no ha hecho los deberes que se esperaban de él y todo lo rápido que se le exigía.
En la jornada de ayer, los ministros aliados decidieron ofrecer la condición de candidado a la adhesión a Montenegro, a través de lo que se conoce como Membership Action Plan (MAP), pero se lo denegaron por el momento a Bosnia Herzegovina. España estaba a favor del MAP para ambas repúblicas balcánicas, pero EE.UU. consideraba que, por lo que a Bosnia respecta, todavía es demasiado pronto.