desde hace tres años
Una valla denuncia con cruces la peligrosidad
La valla del Camino que sirve de balcón sobre la glorieta del Portillo comenzó a llenarse de cientos de cruces toscas, elaboradas con palos, gomas, piedras, servilletas y cordones de zapatillas hace tres años. Es la forma artística de protestar de los peregrinos que divisan León y se encuentran con uno de los puntos negros de la ruta, al tener que cruzar la N-601.