Un «contrato de por vida» a cambio de calidad y un precio ajustado
La política de Mercadona llama la atención y ha revolucionado el mercado de la distribución de alimentación y otros productos del hogar. Incluso ha estado marcada por la polémica al apostar en tiempos de crisis por las marcas blancas y recorte de gastos «superfluos». Los consumidores le han dado la razón, a juzgar por los resultados del complicado 2009.
Uno de los puntos fuertes de la cadena de distribución valenciana está en sus marcas blancas, y para ellas ha impulsado una potente red de interproveedores, que a la vez han supuesto un revulsivo para la dinamización del tejido agroalimentario de las comarcas donde se han instalado sus empresas.
«Mercadona confía en el trabajo de sus fabricantes, como demuestra la figura del interproveedor o proveedor fijo. Este contrato de por vida constituye una estabilidad, a cambio de una calidad excelente con una total garantía nutricional y sanitaria a un precio ajustado», explican fuentes de la compañía.
Una relación que permite a sus proveedores «crecer sostenidamente a medio y largo plazo, y como consecuencia de ello generar riqueza y nuevos puestos de trabajo».
En el caso de Castilla y León, Mercadona es la primera empresas de supermercados en volumen de compras de productos a proveedores de la comunidad. Una relación que ha permitido e impulsado la modernización de un buen número de empresas del sector.
En la comunidad Mercadona cuenta con una decena de interproveedores de gran volumen (cuatro de ellos en León); y además tiene otro medio centenar de empresas agroalimentarias de la autonomía con las que mantiene compras «muy significativas». A ellas hay que sumar 1.200 pymes.