De cómo un patito feo se convirtió en un caballo ganador

Hermoso de Mendoza narra la azarosa historia de la adquisición de Cagancho

La primera sesión de las tertulias de Diario de León estuvo muy concurrida de nuevo.

León

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Hermoso de Mendoza también asistió a la tertulia y abrió su comparecencia ensalzando la labor de Manolo Sánchez: «Sólo le ha faltado un poco más de diálogo , como decimos entre los toreros».

El rejoneador subrayó que lo más importante de la labor profesional es «el reconocimiento. Puedes cortar más o menos orejas, pero lo que vale es lo que sientes y lo que haces sentir al público».

Hay al menos diez figuras del toreo con ambición, a criterio de Hermoso de Mendoza. «Hace años se hablaba de tres o cuatro, pero la cosa ha ido a más».

Manolo Ojeda decía de mí», insistió Hermoso de Mendoza «que era un verdugo, porque había cortado la cabeza a los demás». El de Estella anunció su intención de empezar a abrir plaza a corto plazo «porque hay muchos chavales que tienen que empezar a abrirse paso y no les puedo cortar la trayectoria».

A la hora de elegir los nombres de los caballos de su última camada se está decantando por los nombres de escritores.

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Hermoso narró la azarosa y semi-clandestina historia de la compra de Cagancho, su caballo estrella: «Fue como la Cenicienta. Era el patito feo de la cuadra portuguesa en la que lo compré. Tenía llagas en las manos por culpa de unos hongos y del calor, pero yo estaba justo de dinero y no podía aspirar a un caballo más caro. Se lo llevaron a una feria a ver si lo vendían y no fueron capaces, así que al final me lo compré yo, pero era la época de la peste equina y no lo podía pasar legalmente por la frontera. La pasó burlando a la Guardia Civil y tras tenerlo escondido en las pajeras más de dos meses, para que no lo viera nadie por si acaso tenía problemas y con el paso del tiempo, al final ha terminado siendo lo que es hoy. Se encuentra perfectamente después de la cogida de Madrid y por supuesto, vamos a tener Cagancho para muchos años», rememoró Hermoso de Mendoza en tono anecdótico y distendido.