Diario de León

Más pobres, más viejos, más olvidados

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Opinión | l. urdiales

De lo dicho a lo que hay media un trecho. De lo que dijo Zapatero sobre la ley de desarrollo rural o plataforma de rescate para el mundo del olvido -”del que León es territorio paradigma-” a lo que sale en el papel oficial cabe tanto como entre comer y ver comer. Tres años para gestar y parir un ley, nueve ministerios involucrados en la transversalidad del articulado, tres redacciones, cuatro propuestas de aplicación, un mapa de zonificación que atomiza territorios en forma de puzzle; objetivos vestidos de indefinición (eficaz, ágil, solvente). Palabras güeras ante la urgencia de una intervención que no llega al campo, que espera sin esperanza un golpe presupuestario capaz de restar espacio a la desventaja que lleva con occidente, con la modernidad y las ciudades, con el acceso a la igualdad de oportunidades que ofrecen los políticos. Hecha la ley, cuando parecía que el parto de los montes iba tender puentes entre los pueblos y el futuro, la norma se enfrasca en rifirrafes políticos de hondo calado y complicada solución. El problema ya no es tanto qué se invierte -”una cuestión que tampoco está muy definida-” sino quién lo va a gastar. El pulso puede retrasar otra vez el reloj. Lo que le faltaba al medio rural, el que no tiene acceso a banda ancha ni fuentes de empleo; ni medios de vida ni carreteras decentes para moverse; ni sanidad ni educación. Allí donde no hay más que sombra en verano y hielo en invierno no queda tiempo para discutir. Ni siquiera si la legislación va a ser eficiente en el logro de los objetivos que persigue. Desde el día que Zapatero se subió al templete del polideportivo de Hospital de Órbigo para anunciar que al mundo rural le iba a nacer un salvador hasta hoy no se aprecian más que retrocesos en el sector: más pobres, más viejos, más olvidados. Está de más ese ejercicio de parlamento sobre si es mejor que el gasto lo controlen los de Villaoeste o los de Villaeste cuando aún no ha llegado ni un euro a los pueblos desde ese maná de justicia y desagravio que Zapatero anunció como quien anuncia derogado el reino de la miseria. Está León como para aguantar a charlatanes.

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