La pugna laboral queda aplacada con la entrada efectiva de un jefe
La revuelta de los bomberos se larvó como un descontento arrastrado por las condiciones del servicio -”con material anticuado, estropeado o, incluso, inexistente-” y explotó por la decisión de la concejala, Natalia Rodríguez Picallo, de colocar como jefe a un sargento del servicio. Una medida que terminó por enconar las posiciones y conformar un estrato de rechazo que tuvo su consolidación en el abandono de las localizaciones, de forma masiva.
Aunque durante toda la negociación se ha fijado como un punto irrenunciable el cese del sargento como jefe del parque, los representantes del Ayuntamiento no han terminado por ceder, aunque sí que han variado la política organizativa del servicio. Desde esta semana, el arquitecto de la Concejalía de Urbanismo que hacía las veces de máximo responsable, encargado de acudir durante dos horas a firmar papeles, se ha incorporado a jornada completa a las instalaciones del Paseo Sáenz de Miera para adoptar las tareas de jefe de personal que hasta ahora hacía el sargento.
La ocupación del cargo de director del parque será de forma temporal, dado que el Ayuntamiento ha anunciado que sacará la plaza a concurso antes de que acabe el año. Este contrato se sumará a los 74 que tiene en la actualidad el parque -”aunque uno se jubilará el próximo mes-” como paso previo a la entrada de los 12 bomberos que la concejala socialista ha anunciado. Un grupo de trabajadores que, pese a que la convocatoria sea inminente, no estarán en el parque antes de la primavera del 2011, después de pasar por la academia de Salamanca.