Los obispos de Astorga y León ofrecen ayuda a las familias mineras afectadas
Las dos diócesis expresan su preocupación por el impago de las nóminas y piden «en nombre de la caridad» que no paguen las consecuencias «los más débiles»
Los obispos de Astorga y León, en el centro, durante un acto en Ponferrada.
La vicaría episcopal de Relaciones Públicas del Obispado de León emitió ayer una nota de prensa en la que los obispos de Astorga y León, Camilo Lorenzo y Julián López, ponen a la Iglesia Católica al servicio de cuantas personas necesiten ayuda «espiritual o material» con motivo de la situación que se genera a causa del impago de las nóminas a los 3.000 mineros de los grupos Alonso y Viloria que anteayer no percibieron sus salarios.
En su nota, los obipos manifiestan su preocupación por el problema humano, social y económico que ha generado la decisión de la Comunidad Económica Europea relativa a la Industria del Carbón en España. La Unión Europea ha decidido dejar de subvencionar las explotaciones deficitarias a partir del año 2014 y exigen al Gobierno español que aplique un plan paara el cierre de esas minas.
También hacen un llamamiento a todos los miembros de la sociedad leonesa «y a la opinión pública en general, para que tomen conciencia de la gravedad de la situación de este sector y se muestren solidarios y participativos en las iniciativas legítimas que se organicen en favor de una solución adecuada a esta crisis».Igualmente ambas diócesis apoyan a cuantos tienen responsabilidades políticas, sindicales, empresariales o de cualquier índole próxima a este problema, en la búsqueda de soluciones a la crisis en sí y a las consecuencias que pueda producir, tanto a corto como a largo plazo. También piden, en nombre de la justicia y de la caridad, que se evite por todos los medios que los perjuicios de esta situación recaigan especialmente sobre las personas y las familias de los productores y demás personal asalariado, que suelen ser la parte más débil en este tipo de problemas.
Finalmente, quieren hacer público que la Iglesia Católica de estas dos diócesis, con sus personas e instituciones, se pone al servicio de cuantos necesiten algún tipo de ayuda espiritual o material, en particular de las familias que puedan resultar más afectadas.