Reportaje | l. URDIALES

Agosto jubila la chaquetina

León espera una caída de las temperaturas que alivie el bochorno y el calor sofocante fuera de los valores habituales

A mediodía ya se intuye por dónde va a transcurrir la jornada; ayer, un termómetro en León.

Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

El mes de agosto ha pasado por León con calor bochornoso, temperaturas fuera de lo común en horario nocturno y sin el alivio que conceden las tormentas. Calor y calor; lejos de aquello que le asigna el refranero a este mes del calendario estival que, sin embargo, en la provincia leonesa acostumbra a abrir la puerta del otoño. Que en las últimas semanas León deroga la vigencia del agosto, frío en el rostro es un hecho incuestionable. Los termómetros son testigos del derrocamiento. Se cuenta casi por décadas el tiempo que había pasado desde la última noche que León durmió en agosto con la ventana abierta. Sobran casos en este estío riguroso, propio de los extremos a los que acostumbra esta tierra. Y no hay perspectivas de regreso al agosto de León de todos los años; ese del viento fino a media tarde, capaz de limitar con la helada en la madrugada; hasta sobra la chaqueta, artilugio recurrente por el que se conoce a los leoneses allá por donde pasean después de que el día de Santiago se cae de los almanaques.

Se atenúa el extremo máximo de calor para las próximas jornadas; hoy, mañana. Pero no habrá desplomes para aliviar del sofoco a un tierra que no acostumbraba a mirar a septiembre sometida por el bochorno. 32 grados a las dos de la tarde; 36 a las seis; 40 a las ocho, en cualquiera de los testigos de temperatura que hacen esquina con las calles agitadas al sol y con el asfalto a presión. El recorte previsto mejorará la cara de este León polvoriento y entregado al riesgo de incendios forestales. Leve, a pesar de la incidencia tenue de lluvia que deriva de otro de los frentes que ha llegado por el norte, hasta ahora poco generosos con la provincia.

No hay desplome a la vista para los termómetros. Algo de lluvia; pero las máximas a duras penas se quedarán por debajo del escalón de los treinta. Y en la noche, nada de esa sensación de frío en el rostro.

Otra muesca más a favor del talento de la meteorología, que anunció en junio la secuencia de olas de calor que inundarían el noroeste peninsular. Calor redundante. Igual que en el extremo invierno se cebó la ciencia de la predicción con aciertos clamorosos sobre aquellas descargas de nieve. La chaquetina prolonga el tiempo de descanso.

Cargando contenidos...