Científicos leoneses mejoran la eficacia de los humedales para limpiar el agua
Un grupo de investigadores de la Universidad, con el apoyo de expertos del Csic, desvelan las configuraciones más efectivas para los sistemas de tratamiento
La configuración del humedal condiciona la eliminación de determinados contaminantes.
Desde hace unos años, para el tratamiento de aguas residuales en núcleos rurales, se emplean en diferentes países de Europa (incluida España) humedales artificiales. Estos sistemas intentan imitar a la naturaleza para depurar las aguas de forma respetuosa con el medio ambiente. Un grupo de investigadores de la Universidad de León, con el apoyo de expertos del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua del CSIC de Barcelona, han analizado diferentes combinaciones de los elementos que pueden formar parte de un humedal construido para mejorar el rendimiento de futuras instalaciones. El experimento se llevó a cabo en la planta de tratamiento de aguas residuales de la ciudad de León.
La principal conclusión del estudio es que «la configuración del humedal condiciona la eliminación de determinados contaminantes», explica a la agencia científica Dicyt la principal autora del trabajo, María Hijosa. Por este motivo, la investigadora, del Departamento de Física y Química Aplicadas de la Universidad de León, recomienda la combinación «en serie» de diferentes diseños de humedales. El equipo científico ha comprobado que humedales construidos con los que han trabajado eliminaba cada uno un perfil de contaminantes diferentes, por lo que los sistemas mixtos que incorporen diversos tipos de humedales serían más eficaces, a priori.
El trabajo perseguía conocer «qué tipo de configuración era más efectiva para el diseño de sistemas de tratamiento». Para ello, los investigadores, que pertenecen a los departamentos de Física y Química Aplicadas y de Biodiversidad y Gestión Ambiental, trabajaron de forma experimental con los principales tipos de humedales artificiales. Para ello, diseñaron un experimento con el que comprobaron, a través de cubetas de un metro cuadrado cada una, las capacidades de cada sistema. Las cubetas fueron instaladas dentro de la planta de tratamiento de León y se les administró agua residual urbana procedente del decantador primario, esto es, sin depurar. El trabajo se llevó a cabo entre el verano del 2007 y el invierno del 2008 y los autores han publicado recientemente los resultados en la revista científica Water Research.
Según explica María Hijosa, existen tres formas para diferenciar los humedales construidos. Una se centra en la presencia o ausencia de substrato. Otra analiza la incorporación de una capa de grava (o arena) por debajo de la de agua, que la capa de grava sea libre, o que se sitúe en la parte superior, haciendo fluir el agua de forma subsuperficial. La tercera y última se refiere a la forma administración del agua: horizontal, con una entrada y salida convencional, o vertical, en la que, como si se regara, se distribuyen gotas de agua en la superficie del humedal. Para el experimento, los investigadores combinaron la presencia de dos plantas y el substrato y mantuvieron un único sistema de administración de agua, el horizontal. Las plantas empleadas fueron la espadaña (Typha angustifolia) y el carrizo (Phragmites australis), autóctonas de zonas húmedas de la provincia de León.