León paraliza las obras de Michaisa hasta resolver cómo afectan a una casa
Los seis habitantes del edificio fueron desalojados ayer y trasladados a un hotel

A la derecha se observa el edificio de cuatro plantas que ha obligado a paralizar las obras
Por prevención y manera cautelar, el Ayuntamiento de León decidió ayer paralizar las obras de soterramiento del cruce de Michaisa, en el tramo de la avenida de Portugal, después de detectar que se habían agravado varias grietas en un edificio ubicado en una vía aledaña, General Sanjurjo, cuyos vecinos fueron desalojados. Seis personas que habitaban dos de los cuatro pisos del número 12 de la calle, a los que se comunicó que al menos durante 8 ó 10 días tendrán que abandonar sus casas. El tiempo que los peritos del servicio de Urbanismo del consistorio tarden en determinar si es posible la reparación o se debe proceder a la demolición.
Este plazo de elaboración del informe será también el que tengan que aguardar las obras de soterramiento del cruce en la zona más cercana al inmueble afectado, que se corresponde con el tramo de calzada que hay una vez superado el puente, antes de la intersección con Doctor Fléming y la avenida de Antibióticos; mientras que en el resto se mantendrá el ritmo de trabajo, en el que se había fiado la inauguración de la infraestructura para el próximo mes de noviembre.
El primer informe pericial, rubricado ayer por la mañana por el Gabinete de Vías y Obras de la Concejalía de Urbanismo, recoge textualmente que «a la vista de la patología apreciada en el estado actual del edificio, se estima necesario el desalojo del mismo, debiéndose, con posterioridad, hacer un estudio en profundidad para determinar las obras a realizar en orden a la reparación». Aunque este documento no habla de demolición, tampoco ha sido descartada por el momento, a la espera de que se defina los daños por parte de los técnicos, quienes en la visita inicial han constatado «la existencia de grietas de gran entidad en la caja de escalera y asientos en la cimentación».
Aunque avisadas por pequeñas marcas en la pintura desde hace años, «las grietas se han visto agrandadas de manera preocupante e incluso han aparecido más desde el inicio de las obras de soterramiento del cruce», según señaló Wilson García, el propietario del cuarto piso. «Que lo evaluen y lo solucionen», reclamó Antonio Díez, el hijo del matrimonio que, junto a otra hija, habita en el primero.
Ochenta años de antigüedad . El edificio, según el informe de Vías y Obras, tiene un total de cuatro plantas sobre la rasante, existiendo en cada una de las dichas plantas una vivienda, por lo que el total de viviendas es de cuatro, dos de ellas habitadas en la actualidad; mientras de los otros dos propietarios, «uno vive en Grulleros y otro en Madrid», según informaron Bertodulia Andrés y Felisa Casado, vecinas del barrio. La organización estructural es «en base a muros de carga, no pudiéndose, de momento, precisar la tipología de los forjados. La cimentación es, según los mismos datos, de zanja corrida», como establece el informe técnico.
Según los testimonios de los propietarios recogidos por el Ayuntamiento, «el edificio cuenta con más de ochenta años de antigüedad y constaba de dos plantas, a las que hace unos cuarenta años se añadieron dos más sin ningún tipo de refuerzo en la cimentación».
A la antigüedad de la edificación y la incidencia de los trabajos de soterramiento, sobre todo en la colocación de los muros que aislan el paso subterráneo, se ha sumado el trasiego de camiones de la obra, que tiene la base en una parcela justo enfrente de la puerta del inmueble afectado, y el aumento general de la circulación, debido a que la calle se utiliza como itinerario alternativo para poder cruzar desde Doctor Fléming hacia avenida de Portugal. Justo donde se ha parado la obra de solución de un problema histórico.