Diario de León

Reportaje | A. calvo

Los siete de Tremor ven la luz

La garantía del cobro de los salarios el lunes convence a los mineros encerrados

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Andrei Jan Krzanowski, Roman Karawacki, Piotjr Pawel Redzik, Sajdak Darius Andrej, Zenon Pawel, José Luis Félix Tafula y Pedro Leite vieron ayer por la tarde la luz al final del pozo Casares donde han permanecido encerrados 25 días y más de diez horas. La confirmación del comité de empresa de que el grupo Viloria garantizaba el pago de los salarios el próximo martes convenció a estos siete mineros a salir a la luz del sol para poder ser recibidos por sus familias, sus compañeros y cientos de personas que les estuvieron aplaudiendo durante casi diez minutos mientras los ya siete de Tremor se alejaban de la bocamina entre un pasillo humano que no cesó de aplaudirles y abrazarles.

Tras el cálido recibimiento los mineros tuvieron que acudir al médico. «Nos han dado calmantes para dormir», indicó Pedro Leite tras salir de la consulta y asegurar que se encontraba bien de salud. «Salimos con la ilusión de haber cumplido con el deber y ahora toca hacer vida normal», señaló, no sin ser consciente de que, probablemente, «todo este tiempo en la mina pase una factura física».

A las seis de la mañana del 6 de septiembre los catorce de Tremor iniciaron el encierro. Problemas de salud hicieron que José Antonio Duarte, Agustyn Korpok, Constantino Chico, Manuel Ramírez, Lukas Dziubka, Ángel Morato Valladares y Wieslaw Dziubka salieran de la mina. Hoy, ellos estaban esperando a sus compañeros. «Los que se dejan su salud en beneficio de otros son unos héroes», dijo Chico antes de la salida.

Lucinda dos Anjos Tafula, de 65 años, no se ha separado del pozo en el que permaneció encerrado su hijo. Ayer, junto con su esposo, ex minero y con problemas respiratorios por la silicosis, no paró de llorar hasta recibir a su hijo en sus brazos. Marta Álvarez tampoco se separó de su marido, Pedro Leite.

Mientras los mineros posaban sus lámparas y se encaminaban a la ducha, los vecinos de Tremor que han sido fieles guardianes de los encerrados comenzaron a retirarse a sus casas. «Ahora, hasta el 2014», comentaba una pareja mientras se alejaba de la bocamina del pozo Casares, refiriéndose a la próxima fecha marcada para el carbón.

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