Contra la violencia no hay género ni duda
Alrededor de 200 leoneses se echan a la calle para denunciar la lacra internacional de los malos tratos

La manifestación, que partió desde la plaza de Guzmán, reunió a cerca de 200 personas en una noche f
Asistió el Grupo Prometeo de Hombres por la Igualdad. Acudieron representantes de Isadora Duncan, Simone de Beauvoir, Clara Campoamor, Flora Tristán y Adavas. Estuvieron UGT, CC.OO. y UGT. No faltaron representantes de PSOE, PP, IU, de la Subdelegación de Gobierno. «Ha venido toda la gente que compone la Plataforma Contra la Violencia Machista en León», aseguró Carmen Cendón, presidenta del colectivo.
Y muchas caras anónimas. Todos sacaron tarjeta roja al maltratador y lucieron banderines con nombres de víctimas. A dos grados de temperatura cuando arrancó la comitiva pasados cinco minutos de las ocho de la tarde, con silencio en la calle sólo interrumpido por algunas bocinas aisladas.
«La violencia de género se produce en contextos muy diversos. Así, se da la violencia por parte de la pareja o ex pareja, los abusos sexuales que sufren en mucha mayor medida las niñas que los niños, las agresiones sexuales, el acoso sexual en el trabajo, la trata de mujeres y la prostitución forzada, la violencia en situaciones de conflicto y posconflicto armado, las mutilaciones genitales, los matrimonios forzados, las pruebas de virginidad, la violencia relacionada con la dote, etc», reza el comunicado emitido por la Federación de Mujeres Progresistas.
Violencia sexual. «Entre todas estas formas de violencia de género, en este Día Internacional contra la Violencia de Género, hacemos especial hincapié en una de las menos visibilizadas, la violencia sexual. Ésta abarca el sexo bajo coacción de cualquier tipo incluyendo el uso de fuerza física, las tentativas de obtener sexo bajo coacción, la agresión mediante órganos sexuales, el acoso sexual incluyendo la humillación sexual y la cosificación, el matrimonio o cohabitación forzados incluyendo el matrimonio de menores, la prostitución forzada y comercialización de mujeres, el aborto forzado, la denegación del derecho a hacer uso de la anticoncepción o a adoptar medidas de protección contra enfermedades, y los actos de violencia que afecten a la integridad sexual de las mujeres tales como la mutilación genital femenina y las inspecciones para comprobar la virginidad».
A quinientos metros escasos del punto de la manifestación, una decena de víctimas de la explotación iniciaban otra noche de trabajo ante el Palacio de Deportes. El dicho y el hecho.