La empresa reconoce la investigación pero asegura que ella sólo alquila las cámaras
«Nosotros somos fabricantes de hielo y tenemos máquinas frigoríficas que alquilamos, pero no sabemos nada de la carne ni de dónde viene». Con esta afirmación el encargado de la empresa Friolen, que dijo se llamaba Carlos, pero que no quiso dar su apellido, reconoció la investigación abierta por el Seprona, pero insistió en que en su empresa no se sabe nada de la carne, ni su procedencia, ni su trazabilidad, «ni nada», remarcó.
Lo que también reconoció el encargado de Friolen es que en la sede de su empresa en San Andrés habían estado agentes del Seprona y veterinarios de la Junta. «Es verdad, aquí han estado varias veces veterinarios y el Seprona, pero nosotros no sabemos nada de todo esto», declaró a este periódico el encargado de la empresa, que finalizó contando lo que hacía el Seprona y los veterinarios cuando iban a Friolen: «Vienen aquí, abren las cámaras y nada más».
En cualquier caso, todo sigue abierto y a la espera de que, tanto la Fiscalía como el Seprona cierren una investigación que se ha llevado con sigilo y a la que una de las cuestiones que más le preocupa es determinar cómo es posible que esta carne en mal estado e ilegal haya podido saltarse todos los controles sanitarios a los que se la debería haber sometido.
En el seno de la investigación se tiene claro que algo ha fallado, pero aún no entienden el qué. Precisamente, esa será una de las tareas a subsanar de cara al futuro para que hechos como éste no vuelvan a repetirse. De hecho, estos fallos en el control es lo que hace pensar que haya más carne ilegal, que no se haya detectado e incautado y que, por tanto, haya pasado a la línea de mercado para su venta al público. Bien es cierto que desde el Seprona se ha asegurado a las autoridades sanitarias que ese extremo aún no se ha podido determinar.