Los últimos de Clesa en León
La crisis de la firma láctea afecta a diez trabajadores en sus plantas en León, la lechería en la carretera de Zamora y la antigua planta de yogures de Valverde
Exterior de la fábrica láctea de Clesa en la carretera de Zamora.
La factoría de Clesa en la avenida Antibióticos de León fue una de las lecherías mejor dimensionadas del norte de España. Una referencia. Pero tras dos décadas de declive por falta de apuesta empresarial parece ahora abocada a nuevos tumbos con la situación delicada financiara que vive la empresa, el grupo Nueva Rumasa, que controla desde hace años los destinos de la marca. La incertidumbre hace presa en diez empleados de Clesa en León, el reducto laboral de esta empresa en la provincia, donde existen dos centros de trabajo: el citado de Armunia y otro más pequeño en La Virgen del Camino.
La suspensión de pagos de la compañía matriz de la láctea se suma a los vaivenes laborales de los que ya saben los empleados, los pocos que quedan, en Clesa en León. Primero los cambios de mano: a Parmalat y luego a la familia Ruiz Mateos, la merma de la carga de trabajo, la reducción de expectativas. Los mismos sindicatos laborales no aciertan con la dedicación que ahora mismo tenían asignada los dos centros de la marca de la vaca en León. El grande, en la carretera de Zamora, fue puntero en la elaboración de quesos, de oveja, especialmente; antes había sido referencia y casi pionero en la recogida de leche de vaca en la provincia de León, destino de lecheras. Incluyó luego batidos y zumos. El de Valverde contaba con un lineal transformador para yogures y otros derivados lácteos. Aquí hay asignados cuatro puestos de trabajo. La crisis de la marca afecta a diez trabajadores leoneses que son herederos de un pujante emporio agroalimentario que fue referencia para el noroeste español, ahora en declive, como se ve.