Un problema de 340 empleos del sector de alimentación en la región
Alrededor de 350 trabajadores de tres centros que posee Nueva Rumasa en la Comunidad, Hibramer (200 empleados) en Valladolid, Trappa (100) en Palencia y Elgorriaga (50) en Ávila, pueden verse afectados por la situación financiera «crítica» por la que atraviesa el grupo, que ayer anunció que se ha visto obligado a acogerse al preconcurso de acreedores para evitar la declaración de suspensión de pagos y los embargos. Así lo explicó el secretario general de la Federación Agroalimentaria de CCOO en Castilla y León, Juan Manuel Ramos, quien destacó que su sindicato «venía ya denunciando reiteradamente las anomalía e irregularidades» en estas empresas en lo que se refiere al pago de nóminas a los trabajadores y de las materias primas a los proveedores, que habían suspendido el suministro. Nueva Rumasa también posee en la Comunidad la bodega Marqués de Olivara, de Garvey, en la DO Toro. Ramos resaltó que están estudiando la puesta en marcha de movilizaciones y concentraciones en los diferentes centros de trabajo, aunque explicó que todas las medidas estarán coordinadas por su Federación a nivel estatal, ya que en su conjunto se pueden ver afectados por esta situación 10.000 trabajadores de Clesa, Garvey, Hotasa, Dhul, Elgorriaga, Hibramer, Trapa, Carcesa, Quesería Menorquina y Rayo Vallecano. El dirigente sindical destacó que no descansarán en sus reivindicaciones durante el proceso burocrático que se abre a partir de ahora y remarcó la «desconfianza importante» en las palabras de ayer del fundador del grupo, José María Ruiz-Mateos, quien defendió la solvencia de Nueva Rumasa ante sus inversores, cuando también «prometía que iba a pagar los salarios de los trabajadores y no lo hacía». La Junta pide tranquilidad.