30 aniversario del 23-f | los leoneses protagonistas
Una tarde «circense» con momentos de gran tensión
Manuel Núñez Pérez y Manuel Ángel Fernández.
oldán, en Ponferrada, Manuel Ángel Fernández Arias recuerda hoy aquella tarde en el Congreso como un circo. «Después de los primeros momentos de tensión se vio que aquello no tenía ni pies ni cabeza. Sólo era una más del loco de Tejero». Este berciano de trato afable era diputado por UCD cuando el ex teniente coronel entró en 1981 en el Congreso. Tejero, según dice, ya era conocido por haber participado en operaciones golpistas anteriores. «Se sabía ya cómo era y de lo que era capaz».
En su cabeza se acumulan los recuerdos de una tarde en la que la democracia estuvo el peligro. Así recuerda que por una radio pudo conocer lo que pasaba fuera, y cómo gracias a aquel pequeño transistor también se informaban Martín Villa, Felipe González o Alfonso Guerra. «Aquellos disparos pudieron acabar con más de uno. Quienes han manejado un arma saben que un cetme es muy peligroso cuando se aprieta el gatillo. Pudo coger a varios si en lugar de apuntar al techo, algún guardia apunta a los escaños», insiste. A Fernández Arias le quedó esa impresión de que fracasaba después de ver algunas escenas conforme pasaba la tarde, como un grupo de guardias civiles bebiendo en lo alto del Congreso. «Salvo Tejero y cuatro sargentos veteranos, el resto no tenía ni idea. Tenían que haber sido destituidos todos». En un primer momento, añade, muchos diputados pensaron que podían ser miembros de ETA vestidos de guardias civiles. Después se comprobó que no. «A nivel europeo, era imposible que triunfara. Fue un acto circense que yo lamento porque la Guardia Civil ha sido un cuerpo que ha estado siempre con el poder establecido, sea cual sea».
A Manuel Núñez Pérez, otro de los parlamentarios leoneses aquella tarde, le tocaba votar después de Núñez Encabo, el diputado que ha quedado para la historia en el documento