Los ladrones de la ORA siguieron durante días el furgón hasta robarlo
En la rueda de reconocimiento el operario no logró identificar a los autores
Los ladrones robaron la furgoneta cuando los operarios vaciaban el parquímetro de San Agustín.
Con las llaves puestas, cualquiera que pasara por allí habría podido entrar en la furgoneta y darse a la fuga, sin mayor planificación. Pero los ladrones que el martes día 15 de febrero se llevaron cerca de 20.000 euros de la recaudación de la ORA habían estudiado durante días el operativo de recogida. Sabían cuál era el método por el que los operarios vaciaban cada uno de los parquímetros: los dos se bajaban del vehículo para colocar la saca, vaciar el cajetín e identificar cada bolsa con el precinto y el resguardo de lo recogido; conocían el itinerario que se seguía: por eso escogieron la calle San Agustín, casi al final del trayecto que desemboca en la sede de la empresa Eulsa, situada en Cardenal Lorenzana; e, incluso, tenían una estimación de cuánto podrían conseguir como botín en una jornada ordinaria. Datos suficientes para que la investigación policial, que mantienen que se trata de al menos dos personas, resuelva que no se trata de un incidente aislado, fruto de la oportunidad delictiva, sino un acto meditado y ordenado con tiempo.
Es la única certidumbre con la que funcionan las policías Nacional y Local, que trabajan de manera independiente perocoordinada para seguir la pista de los ladrones. Un rastro que, pese a las huellas que se encontraron en el vehículo, que fue abandonado en la plaza de Colón, no ha conseguido llevarles hasta los ladrones.
Los primeros intentos de identificación han sido infructuosos. En los días siguientes al robo, la policía organizó una rueda de reconocimiento, a partir de la recolección de los casos recientes de ladrones de coches, para que el operario de la ORA pudiera señalar al autor del delito. Ninguno de los perfiles cuadró con la imagen que recuerda el trabajador de la empresa mixta del momento en el que intentó abortar el robo, después de darse cuenta de que había alguien en la furgoneta, aunque sí que ha declarado que se trataba de un individuo con rasgos de raza gitana.
El robo se produjo en la calle San Agustín, cuando los operarios se bajaropn del vehículo para recoger el dinero diario del parquímetro. En ese momento, mientras hacían la operación de descarga de lo recuadado con los tickets, una persona entró en la furgoneta y cerró los seguros por dentro. Al percatarse de la presencia del ladrón, los trabajadores de Eulsa intentaron pararle con golpes en el furgón, que salió en dirección hacia avenida Roma, seguido de inmediato por otra furgoneta que podría haber hecho de pantalla en la huida. El vehículo apareció más tarde en la plaza de Colón, sin las sacas que contenían la recaudación diaria: cerca de 20.000 euros.