70.000 metros cúbicos fluyen por 385 kilómetros de tuberías en León
Las necesidades hídricas de la población leonesa varían según los cambios demográficos sufridos con el paso del tiempo, según detalla el Plan Director que la empresa presentará al Ayuntamiento en los próximos días para su aprobación.
Este último plan contiene las directrices en materia de abastecimiento de agua potable de la ciudad para los próximos 25 años, periodo que parece minúsculo si se tiene en cuenta la historia de la red tejida entre el Bernesga y el Torío.
La última actuación municipal que tienen que tener en cuenta los técnicos de aguas del Ayuntamiento para determinar las próximas acciones en la red es el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) del año 2004. En base a este plan se han determinado varios sectores a través de planes sectoriales.
No obstante, las primeras instalaciones que aun hoy sirven de referencia a los técnicos municipales tiene más de dos milenios de antigüedad. Parte de los 385 kilómetros de la red de agua potable y 225 de la red de alcantarillado discurren por esa traza original.
Para dotar de caudal al sistema y de agua potable a los grifos de los hogares de los 130.000 habitantes de la ciudad existen dos estaciones de tratamiento de agua potable (Etap) en Oteruelo y en el alto del Portillín donde se trata el suministro que llega del Porma.
Conocimiento anticipado. Estas infraestructuras han ido creciendo de forma paralela a la ampliación de la ciudad. Sin embargo, Aquagest señala que el estancamiento del número de habitantes en los 135.000 vecinos leoneses puede variar de forma notable en los próximos años con la consiguiente revisión de todo el sistema.
Para evitar que la red se quede pequeña o empiece a fallar por la sobreexplotación o el derroche el Plan Director para los próximos 25 años ha tenido en cuenta todas las características demográficas de la localidad.
Según fuentes de Aquagest, para poder llevar a cabo la redacción del Plan Director se ha procedido a establecer planes de crecimiento de la población en el horizonte temporal establecido.
El diagnóstico incluye una prognosis de la situación futura junto con previsiones de evolución de la demanda de agua por el crecimiento de la ciudad y la reducciones de caudal suministrado derivadas de las mejoras de las instalaciones y el incremento de fiabilidad de las redes de distribución.