Los cultivos energéticos tendrán más primas que los residuos forestales
La Junta apuesta por el desarrollo de la biomasa tanto agrícola como en montes
Ricardo González Mantero, Álvaro Durán, Pablo R. Lago y José Ángel Arranz Sanz, ayer, en el Club de
La biomasa tiene ya un futuro esperanzador para León. A los proyectos en marcha, que superan los 60 millones de euros, se une un aspecto clave frente a otras energías renovables, como es el potencial de creación de empleo local, tanto por el aprovechamiento de residuos madereros como por los cultivos energéticos.
Así lo pusieron ayer de manifiesto tanto el director general de Minas como el de Medio Natural de la Junta, Ricardo González Mantero y José Ángel Arranz respectivamente, en una mesa redonda organizada en el Club de Prensa de DIARIO DE LEÓN. Ambos altos cargos de la administración autonómica destacaron la importancia que puede tener en los próximos diez años en la economía de Castilla y León, especialmente en el medio rural, también como salvaguarda de los montes frente a una de las lacras de todos los veranos, los incendios.
El acto, moderado por el director de este periódico, Pablo R. Lago, contó también con la presencia de otra parte esencial en el desarrollo de este tipo de energía: la iniciativa privada. Álvaro Durán, director del grupo Daldur, mostró su confianza en el futuro y animó a los agricultores leoneses a sumarse a un cultivo que deja una buena rentabilidad y asegura su compra a largo plazo.
Esta empresa está negociando contratos para plantar chopo de crecimiento rápido en zonas de regadío. La producción por hectárea es de 80 toneladas, con una corta cada dos años, y su rentabilidad depende de varios factores, entre ellos el transporte hasta la fábrica. Daldur desarrolla en la provincia dos proyectos, en La Bañeza y Onzonilla. El primero, utilizando maíz y centeno sobre todo, y el segundo, con una inversión que supera los 30 millones de euros, al 50% cultivos energéticos y residuos provenientes de los montes.
La Junta aprobó el pasado mes de enero un plan de bionergía, tanto para la generación de electricidad como para sistemas de frío y calor y producción de pellets, los troncos que se usan en las calderas de este tipo de energía. Al ser no sólo un plan energético, sino también un arma clave en la política agraria y sostenible, ha contado para su aplicación con varias consejerías. Hasta 2020, según explicó el director general de Minas, se invertirán 230 millones de euros. La administración autonómica espera que el sector llegue a mover 2.700 millones de euros, con una previsión de creación de empleo de 4.700 trabajadores a nivel autonómico.
Una cuarta parte. Según afirmó el responsable de Medio Natural, el 75% de la masa forestal de la Comunidad es susceptible de ser aprovechada para proyectos de biomasa. «Hay madera para todos», fue su mensaje tranquilizador. En la actualidad, sólo el 25% de los montes aprovechan algún tipo de residuo leñoso.
En estos momentos, según añadió el director de Medio Natural, las principales interrogantes surgen sobre su regulación. La Comisión Nacional de la Energía tiene la idea de subvencionar más los kilowatios generados con cultivos energéticos que los que aprovechan los residuos leñosos, un tema complejo donde lo primero que hay que definir es qué se considera cultivo y qué se califica como residuo.
Prueba del interés que suscita el tema, el debate final se centró en las algunas de las dudas que aún existen sobre este tipo de biomasa para que no pase como con otros proyectos de biocombustibles, que levantaron grandes expectativas en la provincia. En ese sentido, el responsable de Minas aseguró que el regulador tiene mal cambiar a medio plazo las condiciones de las primas porque en Europa no gustan ese tipo de vaivenes.
Por su parte, Álvaro Durán aseguró que el empresario, como es su caso, tiene el mismo riesgo que el agricultor, aunque se mostró confiado en su desarrollo a medio y largo plazo. Por eso animó a los agricultores a sumarse a su proyecto en Onzonilla. Daldur quiere llegar a contar con 1.200 hectáreas de chopo para quemar cuando empiece a producir, dentro de dos años.