El rastro dominical vuelve hoy a Papalaguinda después de dos años
El PSOE considera que el nuevo cambio de ubicación del rastro es «un paso atrás»
Último día del rastro en Papalaguinda antes de su traslado a la explanada de Clarés.
Después de que durante dos años el mercado dominical estuviera ubicado en la antigua explanada de Clarés, junto al campo de fútbol, hoy el rastro vuelve a celebrarse en el Paseo de Papalaguinda. Un retorno que sirve para que, después de la apertura de Fernández Ladreda y el desmantelamiento del parque de Pocoyó, el PP continúe con la remodelación de las polémicas medidas que, en su opinión, llevó a cabo el anterior equipo de gobierno PSOE-UPL.
Para defender que la medida no se debe a revanchismo, el alcalde, Emilio Gutiérrez, confirmó esta semana en un Bando que el Ayuntamiento de León velará por el cumplimiento de la normativa vigente en materia de seguridad, consumo, salubridad y limpieza. Igualmente, Gutiérrez aseguró que se realizarán inspecciones semanales sobre la procedencia de los productos y se exigirá tanto la expedición de tiques como el pago de impuestos. Todo con respeto a la distribución que los puestos de venta ambulante tenían antes del traslado.
Por su parte, el PSOE insistió ayer en que recuperar la antigua ubicación en Papalaguinda supone un atraso en el control y la regulación de la venta ambulante que se había logrado con el traslado a Clarés. Los socialistas explican que el cambio de ubicación, que tuvo lugar en mayo del 2009, se decidió a petición de los vecinos de la zona y del sector de comercio leonés, que consideraba como competencia desleal la actividad del mercadillo. Además, otro de los motivos se apoyaba en la idea de poder regular las licencias de actividad y el reparto de los puestos.
La viceportavoz socialista, María Rodríguez, afirmó que la nueva medida del alcalde «supone un retraso en la regulación y el control de la venta ambulante en la ciudad de León». Además, Rodríguez explica que, en el pasado mandato, «desde el Ayuntamiento se consiguió establecer un sistema de control exhaustivo gracias al cambio de ubicación». La viceportavoz insiste en la importancia de que los más de 400 vendedores del rastro contasen con licencia de actividad y una ubicación fija todos los domingos, que facilitaba el reparto de los puestos y aseguraba el control del mercadillo. Ello se debía a que gracias a la antigua ubicación en Clarés, que estaba delimitada por una salida y entrada, la Policía Local podía ejercer el control sobre los accesos, el realquiler de puestos o la existencia de la documentación pertinente, según confirma Rodríguez. Por su parte, Rodríguez recuerda que el traslado del rastro también respondía a la histórica petición de los vecinos, y asegura que, de nuevo, «volverán a padecer el deterioro de un paseo céntrico, que está lleno de basura hasta pasadas las cinco de la tarde cada domingo». Asimismo, la viceportavoz recuerda que el antiguo equipo de llevó a cabo la recuperación de la zona ajardinada del Paseo.