Los taxistas piden al alcalde que les ayude a terminar con el intrusismo
Denuncian la existencia de prácticas ilegales y la señalización de las paradas
Imagen de archivo de una concentración de taxis.
Representantes del gremio de los taxistas han denunciado la aparición de determinadas prácticas de intrusismo en el sector por las cuales han elevado una queja al alcalde de León, Emilio Gutiérrez, para tratar de hacer cumplir la normativa vigente.
«Estamos apreciando que han aumentado los casos de gente que tiene licencia para trabajar a media jornada y hacen servicios la jornada entera», explicaron ayer a este periódico representantes del colectivo.
El colectivo también ha apreciado un notable incremento en la cifra de vehículos que tienen sus permisos de trabajo en otras localidades de la provincia y sin embargo aprovechan sus desplazamientos a la capital. «Si fueran de San Andrés del Rabanedo o del alfoz, lo podríamos entender, pero en la mayor parte de los casos proceden de otros puntos de la provincia y eso ya es más grave».
La Policía Local vigilará estas prácticas a partir de ahora, tras el acuerdo alcanzado por el gremio y el alcalde de la capital, que también se extiende al ámbito de las paradas.
«El problema no es tanto que se encuentren en mal estado sino que la señalización no sea la correcta», explicaron estas mismas fuentes. Los principales problemas se plantean en la estación de autobuses, donde muchos conductores de automóviles privados se saltan la prohibición de aparcar y generan problemas y en la estación de Renfe, donde de momento al tratarse de una instalación provisional, no se van a adoptar medidas paralelas y se esperará a que concluya la construcción de la terminal definitiva.
El alcalde de León prometió a la representación de los taxistas con la cual se reunió que adoptará medidas en este sentido para evitar que se perpetúen este tipo de prácticas y significó su disposición para conseguir que se alcance una solución a este problema.
Por el momento, las cuestiones referentes a la seguridad han pasado a un segundo plano, aunque en los últimos meses parece haber descendido teóricamente el número de episodios delictivos en los que los conductores han sido víctimas de delincuentes en la capital. No obstante, esta materia sigue siendo uno de los principales caballos de batalla por parte del colectivo, que mantiene la necesidad de salvaguardar sus intereses para poder prestar un servicio efectivo a la ciudadanía.