La plantilla de Elmar reprocha la mala gestión y teme un ERE de extinción
«La empresa no da garantías de futuro y está planteando un panorama muy negro».
Trabajadores de Elmar, ayer, en la sede de los sindicatos en la capital leonesa.
«La empresa habla de un presente que le abruma y de un pasado con una gestión muy deficiente, pero no habla de futuro. No se compromete con los trabajadores», así explicaba ayer Eloy Fernández, secretario de Acción Sindical de UGT la situación de la plantilla de Elmar tras la presentación por parte de la dirección de la empresa en la Dirección Provincial de Trabajo, de forma unilateral, de un Expediente de Regulación de Empleo, ERE, para 152 trabajadores.
Tras la primera reunión durante el periodo de consultas -que durará 15 días- celebrada ayer con la dirección de la factoría, el comité de empresa se mostraba «desilusionado» por la falta de compromiso de la misma con el mantenimiento del empleo. Denuncian que la factoría no ha presentado un plan de viabilidad y apuntan directamente a que los trabajadores que no entran dentro del ERE de reducción (un 30%) puedan sufrir un expediente de extinción de empleo. Esto es, el despido.
«La empresa no da garantías de futuro y ha dejado entrever que los trabajadores que no están en expediente de reducción de jornada irán a un expediente de extinción», dice Fernández. Son los de los departamentos comercial, de administración y logística.
Algo que los trabajadores temen que sea el preludio para un posible cierre, aunque entienden que «para el cierre definitivo no ha llegado el momento», afirma Fernández. «La empresa plantea un panorama muy negro. Parece que están esperando un milagro», añade.
Por su parte Ignacio Arias, responsable de CC.OO. del sector agroalimentario, lamenta que la factoría no haya propuesto un cambio de estrategia comercial, que achaca a una mala gestión de la empresa Pescapuerta, que adquirió Elmar en mayo del año 2009. «Con Pescapuerta se ha conseguido un fracaso comercial», afirma.
Los trabajadores esperan sin embargo que la situación se despeje y recuerdan que es una empresa «referente en León», de la que dependen 220 empleos directos y varios indirectos. Por ese motivo no quieren arrojar la toalla y aseguran que esperan nuevas reuniones con la dirección de la empresa y están «abiertos a cualquier opción» para mantener el empleo.