La brecha del tren cicatriza
Las obras de integración de Feve ofrecen en apenas 15 días el primer cambio urbano en 88 años de servcicio del ferrocarril: las antiguas traviesas ya han sido retiradas.
Vista de la estación de Feve desde el puente de Álvaro López Núñez, ya sin vías
En menos de quince días, los viejos raíles de vía estrecha forman parte de la historia de la ciudad de León. Operarios de las empresas que realizan la obra de integración de Feve han retirado ya la mayor parte de las viejas traviesas entre la zona de la estación de Matallana y el apeadero de la Asunción.
Los 2,4 kilómetros que separan ambas paradas se reconvertirán en un trayecto tranviario, con un ramal al Hospital de León que está llamado a revolucionar el transporte urbano en la capital. En principio, las obras tienen un plazo de ejecución de casi dos años.
La zona de la estación ofrece una imagen nueva después de 88 años, sin las viejas vías de los trenes a Bilbao y a la Montaña de León que se divisaban a ambos lados del puente de Álvaro López Núñez.
Feve convertirá lo que es ahora una zona de patios y cocheras en un nuevo paso urbano al acceso de los ciudadanos, que implicará también el revestimiento de fachadas.
Las obras dieron comienzo oficialmente el pasado 19 de septiembre. Desde entonces, los pasajeros de sus trenes son trasladados en autobús hasta la Asunción, desde donde salen ya a sus destinoss. Otros convoys, como los turísticos, tienen parada final en San Feliz de Torío, donde la compañía ferroviaria ha construido un gran cocherón y ha mejorado las instalaciones para la llegada del Transcantábrico o el Tren de La Robla.
Las obras de la integración, en esta primera fase, tienen como objetivo igualar la cota para colocar las nuevas traviesas del tranvía desde la estación de Matallana a la Asunción. De esta forma, zonas ahora marginales se sumarán a la trama urbana por San Mamés, Ventas y la Asunción, eliminando viejos pasos elevados como la pasarela del parque de San Mamés.
El tren de vía estrecha ha sido para toda esta zona una trinchera que ha separado barrios y ha complicado el tráfico en la norte de la ciudad. Con las obras, Ramón y Cajal contará con un acceso directo desde la avenida de Álvaro López Núñez, lo que eliminará muchos de los atascos que tiene ahora la zona. A las obras de este recorrido se sumarán, en una segunda fase, los trabajos hacia el complejo hospitalario por la calle San Antonio.