Fomento ralentiza la obra de Pajares y limita el empleo a cien trabajadores
Los recortes en la línea a Asturias contrastan con el empuje al AVE a Galicia.

Vista de la variante de Pajares
La situación no es nueva para las obras del corredor norte de la alta velocidad ferroviaria; y tampoco con las grandes infraestructuras que afectan a este arco. Las obras a duras penas mantienen la actividad. Se enfatiza la ralentización en la variante de Pajares, que va camino de su primera década en obras, donde toda la construcción recae en la actualidad en un centenar de trabajadores.
La merma de operarios a cifras casi testimoniales para una actuación de tal envergadura como el paso subterráneo para la alta velocidad entre León y Asturias se une a la ralentización a otras intervenciones que se llevan a cabo en las infraestructuras viarias de la provincia. Frente a estos parones, evidentes en el desarrollo que muestran las obras, se opone el empujón le ha dado José Blanco, ministro de Fomento, a los tramos del AVE del corredor de la alta velocidad a Galicia, que permiten adelantos sensibles en los plazos de ejecución, hasta el punto de inaugurar durante este año trazado.
El medio gas se extiende al norte de León, para afrontar el muro de la Cordillera Cantábrica. donde el malestar sindical es evidente por el recorte de efectivos, amén de los turnos de trabajo con capacidad para diez y doce horas, según recogía en su edición de ayer La Nueva España.
La cifra de operarios contratados ahora en los túneles del Pajares representa un diez por ciento sobre el total que admitiría la estructura para avanzar a un ritmo visible con el fin de asomar a finales del 2012 lista para su estreno, según las previsiones anunciadas y enfatizadas por el Gobierno socialista.
El porcentaje de actividad que recibe ahora la variante de Pajares coincide de forma plena con el último que se escrutó sobre el desarrollo de la autovía León-Valladolid, otra de las estructuras vinculadas a León damnificadas por el recorte de fondos del Gobierno y su precipitación repentina sobre el AVE gallego. Las contratas que durante este verano han dado avance a la A-60 en su tramo norte entienden que a los tajos están destinados uno de cada diez obreros que admitiría un ritmo aceptable en el avance de la obra.
El trazado que ha de llevar al AVE entre León y Asturias no sólo está pendiente ahora del desplome de mano de obra en los túneles de la cordillera. La obra faraónica tiene en el límite de La Robla la esencia de lo tangible; desde el túnel de Llanos y hasta la capital leonesa toda la actuación se sujeta sólo sobre el papel. Y en una maraña de plazos pendientes que se entretienen ahora con la licitación del proyecto, el hecho más reciente que ha sellado el Ministerio de Fomento. Aunque el recorte en la variante amplía las dudas sobre su plazo de ejecución.