Csif exige cambios drásticos para mejorar la educación
Diseña un decálogo garante de la calidad del sistema público.
El sindicato CSI-F ha establecido un decálogo de medidas que considera impresdindible para mejorar la calidad de la educación.
Unas propuestas que pasan por la estabilidad y consenso en las leyes educativas, la apuesta por la educación pública, el reconocimiento e impulso de los valores y principios necesarios para mejorar la educación, la mejora de la convivencia y la potenciación de la educación infantil y primaria. Para este sindicato son irrenunciables otros aspectos como la reforma de la Enseñanza Secundaria Obligatoria y del Bachillerto, impulsar la Formación Profesional así como la formación inicial y permanente, negociar un Estatuto de la Función Pública Docente y establecer campañas para el reconocimiento social de la educación y para la dignificación de la profesión docente.
Además, esgrime que la educación debe gozar del respeto social que se merece y, para ello, «se hace imprescindible partir del respeto al profesor y a los compañeros como principios básicos para la creación de un buen clima de trabajo en el aula». Para los representantes de los trabajadores «urge» diseñar políticas que «nos saquen de la grave crisis económica que padecemos y la educación es, como revelan todos los informes internacionales, el principal motor del progreso de un país, puesto que vertebra las políticas sociales y económicas y constituye la base sobre la que se asienta la modernización de las sociedades». Para esta formación sindical, uno de los principales retos que deberá afrontar el próximo Gobierno es solucionar la «difícil» situación, provocada, entre otras causas, por los cambios sociales y la «dimisión de la familia como primer agente educador del niño, por la inestabilidad del sistema educativo español, por la escasa inversión, por la conflictividad en los centros y por la devaluación de la profesión docente». Además, Csif considera que «únicamente» una educación pública de calidad puede garantizar la formación de todos los alumnos en términos de igualdad y de equidad. Este sindicato tiene claro que, para modificar este paradigma, son necesarios «cambios profundos» en el sistema. «Sólo una educación pública de calidad puede garantizar la cohesión social y el progreso de la sociedad», concluye.