Luchador dentro y fuera de la empresa

La Fele reconoce hoy como Empresario del Año a título póstumo a Antonio Vázquez Cardeñosa.

Antonio Vázquez Cardeñosa, con su padre, en la fábrica de Piva Motor, y con Juan Vicente Herrera en Diario de León.

León

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Fue un empresario de León y para León. «Era casi una obsesión, invertir en su tierra, vivir aquí, por encima de cualquier argumento». Incluso los económicos, como cuando otras provincias le ofrecieron suelo gratis para instalar la nueva fábrica de Piva. Pero este arraigo no le impidió ser un gran viajero, una de sus múltiples aficiones, ni perdió nunca el gusto por conocer gentes y lugares. La trayectoria vital y empresarial de Antonio Vázquez Cardeñosa, hijo de Antonio Vázquez Fernández (fundador de Piva) y padre de Antonio Vázquez Muñoz-Calero (hoy al frente del grupo de negocios familiar), se quebró prematuramente el pasado mes de febrero. La sociedad leonesa reconoce hoy su intensa y dinámica vida profesional al entregar a su familia la distinción de Empresario del Año, la primera que concede a título póstumo la Federación Leonesa de Empresarios (Fele). Será a partir de las 21.00 horas en el Parador San Marcos, con la presencia del presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera.

Antonio Vázquez (León, 1952-2011) empezó a trabajar en la fábrica de motores creada en 1945 por su padre y su tío, Enrique Pitschel, a los 23 años. Las exigencias del negocio no le permitieron terminar sus estudios en Madrid, quizá por eso, pese a las urgencias que pareció marcar la enfermedad en un primer momento, no consintió que su hijo buscase fórmulas para compatibilizar empresa y estudios, y se empeñó en que antes que nada terminase su carrera.

Camino de la diversificación. Pronto su carácter innovador y dinámico se tradujo en las primeras aventuras de diversificación del negocio familiar, con los concesionarios de coches, más tarde los hoteles (recuperó en León el Conde Luna y el histórico Oliden, hoy un Alfonso V puntero y referente gastronómico; antes de dar el salto a Madrid con el exclusivo Adler del barrio de Salamanca); su aventura en Diario de León, que adquirió a finales de 1989 y en el que se mantuvo hasta el 2003, y del que fue consejero delegado y presidente; las actividades inmobiliarias,…

Su última aventura empresarial iniciaba la apuesta por una de sus grandes pasiones, el vino, con la incursión en el universo bodeguero a través de Vile. Mientras, fue vicepresidente de la Fele (entre 1983 y 1987), consejero de Diario 16; y hasta su fallecimiento consejero de la Vidriera Leonesa. Fue el único consejero local que conservaron los portugueses de BA Vidrio cuando se hicieron con la emblemática industria.

Quería ser alcalde. En el proyecto vital que Antonio Vázquez se había «dibujado» había un deseo que su familia recuerda entre sonrisas, aunque aseguran que «iba en serio»: «Quería ser alcalde de León. A los 60 años, y sólo durante un mandato». Luego dejaría sus negocios en manos de sus herederos, y se dedicaría a viajar con su mujer, Mamen. No deseaba estar hasta más allá de los 80 años dedicado a sus empresas, como hizo su padre.

No tuvo tiempo para cerrar, con alcaldía o sin ella, esta última parte proyectada para su vida. Pero no dejó de trabajar en ningún momento. Cuando le sorprendió la enfermedad, y pasados los primeros meses, continuó acudiendo diariamente a sus negocios, menos horas, pero pendiente en todo momento de lo que sucedía. Incluso algún informe de auditoría se repasó por los expertos en su casa, cuando no se encontraba bien.

El olfato empresarial de Antonio Vázquez Cardeñosa, al margen de la herencia de Piva pero también aplicado a este negocio, se asentó en una combinación de «sentido común, riesgo y suerte. No era partidario de hacer locuras, pero sabía que había que arriesgar para conseguir algo». Lo dice su hijo Antonio, hoy al frente del grupo empresarial (en el que también ha entrado Armando), que asegura que él está «más aprendiendo que emprendiendo».

Más de acciones que de palabras. En lo que sí coinciden cuantos conocieron y trabajaron con Antonio Vázquez Cardeñosa es en su carácter observador y resuelto. «Era más de acciones que de palabras. Cuando otros debatían, él ya había tomado una decisión y la había llevado a cabo». Un carácter que quizá ofreció en ocasiones un matiz reservado para quien fue siempre un activo partícipe de la vida social, cultural y empresarial de su tierra. Con empuje y un fondo de luchador que se hizo más evidente en su manera de enfrentar su enfermedad, nunca exenta de cierto toque de humor.

Una molestia en el codo reveló repentinamente un cáncer de pulmón con doble metástasis cerebral. Le recortaron entonces su esperanza de vida a tres meses. Inició un periplo de operaciones y tratamientos oncológicos, complicados en ocasiones con otras dolencias, con las que lidió y desafió todas las previsiones médicas. Casi cinco años de lucha en los que recuperó su vida social y su actividad empresarial, sólo interrumpidas por las operaciones, la radioterapia y la quimioterapia. Ni siquiera la secuela de la hemiplejia en la parte derecha de su cuerpo consiguió empañar su impecable atuendo y su imponente aspecto.

También a la complicación de sus dolencias hizo frente con humor. A quienes le preguntaban qué tal se encontraba después de los primeros y difíciles meses, contestaba con socarronería: «Sólo me falta ir al ginecólogo y que también me encuentre algo».

En la última etapa de su vida no sólo mantuvo el empuje empresarial y recuperó su vida social y su empeño en el mecenazgo y la cultura; también cultivó las que fueron siempre sus aficiones. El mundo del vino, los puros, viajar, los toros,… «No era loco de nada, pero le gustaba todo». Bueno, un poco loco del fútbol sí. Merengue militante, ya cuando hace poco más de un año el cáncer dio muestras de no conceder más tregua hizo un paréntesis entre sesiones de radioterapia para ir al Bernabéu a animar a su Madrid.

Hoy el mundo de la empresa rinde homenaje a quien heredó el apellido Vázquez, y llevó con orgullo el «apellido» Piva, en su segunda generación. También recibió el reconocimiento como Empresario del Año el fundador de la saga, quien ya superados los 90 años intenta seguir el ritmo de los tiempos empresariales, aunque los retos tecnológicos se le escapen.

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Antonio Vázquez Fernández fue el segundo Empresario del Año elegido por la Fele, en el año 1993. Hoy, cuando se cumplen veinte años de la institución del Día de la Empresa en la organización patronal, recibe el reconocimiento su hijo. Dos generaciones de Empresarios del Año. Y con la tercera ya al frente del timón.