El Gobierno da cuatro meses para nuevas fusiones que saneen el sector

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Efe | redacción

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El Gobierno quiere contar este mismo año con un nuevo sector financiero, y para ello ha dado cuatro meses a las entidades para anunciar fusiones, y un mínimo de un año para sanear sus activos inmobiliarios con 50.000 millones de euros. El objetivo de la nueva reforma financiera que aprobará hoy el Consejo de Ministros, según afirmó el titular de Economía, Luis de Guindos, es claro: lograr en poco tiempo un «sector más saneado y mejor dimensionado» que pueda volver a dar crédito.

El punto de partida, según dijo ayer en el avance de las medidas, no es fácil, pues el sector cuenta en su balance con una cartera de activos inmobiliarios problemáticos de 175.000 millones de euros, a lo que se une otra de 148.000 millones de créditos que a día de hoy no da problemas, pero que lo puede dar en el futuro. La intención de esta reforma es actuar sobre las dos partidas. Así, por ejemplo, el suelo que tiene la banca, independientemente de si es rústico o urbanizable, de su ubicación, habrá que dotarlo al 80 por ciento, frente al 31 por ciento actual.

De igual manera, las promociones en curso se dotarán al 65 por ciento del total de crédito concedido (un 27 por ciento en la actualidad), y las que están terminadas y las viviendas adjudicadas al 35 por ciento (un 25 por ciento en la actualidad).

En previsión de que el entorno económico puede empeorar en el futuro, el equipo económico ha impuesto también una provisión del 7 por ciento para los créditos «sanos», por los que ahora no había que apartar ni un euro. El plazo para realizar estas dotaciones es de un año, salvo que las entidades entren en un proceso de fusión o lo hayan iniciado en los últimos cinco meses (como ha ocurrido con el Popular y el Pastor, o con el Sabadell y la CAM), en cuyo caso contarán con dos ejercicios. Esta regulación financiera, según indicó el ministro, tendrá dos efectos claros. El primero es que facilitará que la banca saque al mercado las viviendas que posee a precios más baratos tras haber realizado estas provisiones. El segundo efecto, muy deseado por el Gobierno de Mariano Rajoy, es que las entidades que no puedan soportar el nuevo esfuerzo de saneamiento se fusionen.

«Lo que se pretende es mejorar la confianza y la credibilidad del sistema bancario español, a través del saneamiento de los activos inmobiliarios, la consolidación de las entidades no viables, y la incorporación de un mejor gobierno corporativo», indicó.

El Ejecutivo impulsará con ayudas las fusiones, aunque las operaciones tendrán que hacerse con premura. Deberán anunciarse antes del 31 de mayo, y el Gobierno deberá dar su visto bueno antes de un mes.

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La entidad fusionada deberá aumentar al menos un 20 por ciento su tamaño (un 10 % bajo determinadas condiciones), y comprometerse a incrementar la concesión de créditos. Además, deberán asumir normas de buen gobierno, como la remuneración de los altos directivos.