Violaciones, amenazas a la familia y ritos de vudú para amedrentarlas
Los integrantes de la banda resultaron ser gente de escasos escrúpulos, como de costumbre, pero mucho más violenta de lo normal. Violaciones y agresiones sexuales se repitieron con especial reiteración, algo que tampoco es demasiado común de las organizaciones de este tipo, que para rematar la saña con la que actuaban, amenazaban a las jóvenes con incendiar sus viviendas, causar daños a sus familias y en los casos en los que el nivel de educación era especialmente bajo, se iniciaban ritos de vudú con el objeto de amedrentar a las muchachas y conseguir ejecutar sus intenciones.
El negocio tenía una segunda rama delictiva que se dedicaba a la organización de matrimonios de conveniencia para la obtención de permisos de residencia en España, por medio de la falsificación de la documentación que se exige por parte de las autoridades españolas para llevar a cabo este proceso legalmente. La provincia de León quedó fuera del margen de actividades en esta segunda vertiente.