La diálisis peritoneal domiciliaria facilita la autonomía a 41 leoneses
El tratamiento, duplicado en dos años, supone un ahorro anual por paciente de 12.000 euros.
Mario Prieto, nefrólogo, y Ana Guilera, enfermera del servicio.
El número de pacientes que se practican ellos mismos la diálisis peritoneal en sus casas se ha duplicado en dos años. Actualmente, 41 leoneses procedentes del área sanitaria de León y el Bierzo han aprendido a realizar esta técnica en el Hospital y lo hacen ellos mismos en sus domicilios sin necesidad de acudir al centro hospitalario, lo que les permite mantener una vida laboral y personal más independiente, así como intimidad, calidad de vida y autonomía.
El gran defensor de esta terapia es el nefrólogo del Hospital de León, Mario Prieto, que puso en marcha esta técnica en el centro hospitalario hace 16 años. Desde entonces no ha parado en divulgar en todos los foros nacionales e internacionales las bondades de un procedimiento que además de los beneficios para la salud, supone un ahorro para el sistema de 12.000 euros anuales por paciente, un 30% más barato que la hemodiálisis.
Sin embargo, la diálisis peritoneal no llega a todos los pacientes, al ser una opción personal. La mayoría no se atreve Prefieren acudir al centro hospitalario, que les aporta confianza. De los 400 enfermos renales de León, 200 están trasplantados y otros 200 están en diálisis, 160 en hemodiálisis y 41 en diálisis peritoneal. Es la gente joven la que se apunta a esta técnica.
Las diferencias. ¿Cuál es la diferencia?. En la hemodiálisis el paciente va al hospital dos veces a la semana, la sangre pasa por una máquina y una vez limpia es devuelta al cuerpo del paciente. El proceso dura tres horas. Con la diálisis peritoneal es el paciente el que, a través de un catéter instalado en su estómago, introduce suero en la cavidad peritoneal, la que está alrededor del intestino. Los dos litros de líquido se dejan allí por un tiempo para que absorban los residuos y es el propio paciente el que los elimina a través de un tubo. La misma rutina cuatro veces al día durante treinta minutos. O bien, nueve horas durante la noche, con una máquina programada. Al contrario que la hemodiálisis, los pacientes apenas tienen que modificar su dieta, «y tienen una función residual de los riñones durante más tiempo», asegura Mario Prieto. «En el Hospital tenemos instaurado un programa de educación y de información al paciente. Lo ideal es que en León hubiese un centenar de pacientes con diálisis peritoneal, pero es un procedimiento voluntario y muchos pacientes no quieren».
La Gerencia de Salud tiene concertadas 136 plazas de hemodiálisis en León y Astorga.