El ascensor de San Marcelo hará el párking accesible a partir de octubre

Las obras comienzan tras más de tres años de proyectos y permisos retardados.

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a. caballero | león
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Asomada al desnivel de las escalerillas del aparcamiento subterráneo de San Marcelo lleva la ciudad casi treinta años. Una pendiente enmarcada en un pasillo angosto con peldaños estrechos que ha vedado siempre la entrada de discapacitados físicos y personas con problemas de movilidad. Una infraestructura, creada para dar respuesta las necesidades de hace tres casi décadas, que a partir de octubre se adaptará a los dictados del reglamento autonómico de accesibilidad y supresión de barreras. Unas exigencias que se resuelven con la construcción de un ascensor, financiado por la empresa concesionaria del párking con un presupuesto de 300.000 euros, cuyas obras comenzaron esta semana, que emergerá desde las plantas inferiores hasta el jardincillo que hay en el nivel superior de la plaza, justo frente la fachada del palacio de Botines diseñado por Gaudí.

La construcción del ascensor acaba con una reivindicación recurrente de la ciudad. Un petición que se aprobó a principios del pasado mandato, con el apoyo de todos los grupos políticos, pero que se ha frenado desde que se ha mantenido hasta ahora frenado en su tramitación administrativa, a pesar de que la empresa concesionaria de la adjudicación, Essera, firmó la primera propuesta en el 2009. Desde entonces, entre trabas municipales, informes de Patrimonio derivados de su ubicación en el casco histórico y permisos de obras, han pasado casi tres años hasta que la colocación de las vallas protectores han delimitado la zona en la que sobresaldrá la estructura del elevador.

Pese a su visibilidad en el exterior alertada por las vallas, los trabajos ya avanzan en el interior del aparcamiento subterráneo, donde se ha comenzado a colocar la estructura en la que se enmarcará el ascensor. Un espacio que está ubicado en la parte del jardincillo más cercana al primer edificio de la calle Ancha, donde aparecerá la caja del elevador, que en los últimos meses ha tenido que ser diseñado a medida para adaptarse a las dimensiones del espacio.

Vidrio y acero

La estructura, según los patrones visados por los técnicos municipales y autonómicos de patrimonio, estará construida con una mezcla de vidrio y acero inoxidable mate, sensible a los cambios de luz y con una definición que se adapta a los edificios del entorno de la plaza.

La aparición del ascensor se conjuga con la reforma integral de las escaleras. Las actuales estructuras no cumplen con la legalidad, por lo cual desaparecerán a partir de la entrada en funcionamiento del nuevo servicio en octubre. En los próximos días se anulará la subida que sale frente a la embocadura de la Calle Ancha, lo que dejará operativa durante el tiempo de los trabajos tan sólo la salida del lado de la iglesia de San Marcelo.

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Frente a esta organización con dos salidas, el nuevo diseño hace que para reducir la pendiente de ascenso tan sólo queden operativas unas escalerillas. Peldaños que saldrán al lado de la caja del ascensor, a la entrada de la Calle Ancha, y que se ejecutarán en dos tramos, con una estructura en forma de L, para atenuar el desnivel.