Diario de León

La Escuela de Industriales instala tres simuladores de vuelo de alta tecnología

Los cursos para aprender a pilotar un Boeing 737 comenzarán la próxima primavera.

Alfredo Labarta maneja el simulador de vuelo del Boeing 737, ya instalado en la Escuela de Industriales de la Universidad.

Alfredo Labarta maneja el simulador de vuelo del Boeing 737, ya instalado en la Escuela de Industriales de la Universidad.

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nuria gonzález | león
León

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La próxima primavera comenzará a funcionar el Centro de Simulación de Vuelo de la Universidad de Leon, impulsado por el Instituto de Automática y Fabricación de la Escuela de Ingeniería Industrial e Informática.

Un centro que ya alberga los tres simuladores de vuelo que permitirán impartir cursos para aprender a ser pilotos virtuales, y que ya utilizan alumnos de las ingenierías. Se trata del Boeing 737 NG800, del Baron 58 (bimotor) y del Cessna 172 (monomotor). Están instalados sobre unas plataformas que simulan el movimiento del avión en cualquier circunstancia y cualquier aeropuerto del mundo. Además, la pista elegida se proyecta en una pantalla con tres proyectores que permite tener una perspectiva de 200 grados, lo que se asemeja a la misma sensación que cuando se está en el aire.

El Boeing 737, cuya instalación se ultima en estos días con piezas llegadas desde diversos puntos del mundo, emula a la perfección la cabina de este avión comercial, uno de los más utilizados por las compañías aéreas. El responsable del Centro de Simulación Aérea, Alfredo Labarta, recalca el «salto de calidad» que supondrá que los alumnos que estudian Aeronáutica e Ingeniería Industrial en la ULE puedan tener acceso a este tipo de aparatos. «Que los estudiantes puedan hacer prácticas con este tipo de tecnología supone un salto cualitativo en la calidad de la enseñanza», resaltó Labarta, que explicó que los alumnos son el primer perfil al que irá destinado el uso de los simuladores de vuelo.

El segundo sector que será destinatario de los simuladores son todas aquellas personas que sean aficionadas a volar. «Serán cursos de simulación virtual a los que podrá acceder cualquier persona, incluso aquellos que no tengan ninguna noción de aeronáutica», explicó el responsable del Siule. Habrá tres niveles: el básico, en el que se abordará la introducción a volar y se realizará con condiciones visuales; nivel medio que pasará a utilizar condiciones instrumentales; y, finalmente, el avanzado que es el que se realizará con el Boeing 737 y, especialmente dirigidos a pilotos profesionales. «Esta tecnología mezcla los mejores manuales con la simulación de última generación», destacó Alfredo Labarta, que hizo hincapié en que la utilización de estos sistemas por pilotos profesionales para reciclarse o para experimentar con un Boeing 737 es otro de los objetivos de este centro.

Labarta aclaró que «estos cursos ni capacitan ni habilitan para pilotar un avión real, pero sí son claves para adquirir conocimientos o para decidir si una persona quiere ser o no piloto». Unos cursos, cuyo precio aún está por determinar pero que oscilarán entre los 400 y los 1.200 euros.

Alfredo Labarta quiso destacar la apuesta de la ULE por los simuladores de vuelo que han supuesto una inversión cercana a los 300.000 euros más IVA, cantidad que no ha invertido la institución académica leonesa sino el Instituto de Automática y Fabricación, gracias a los ingresos obtenidos por los cursos de adaptación al grado de Informática, Aeronáutica e Industriales. «Es una forma de revertir el dinero que pagan los estudiantes por graduarse de acuerdo a Bolonia en ellos mismos y en la formación que pueden recibir», indicó Labarta. Se enmarcará dentro del área de Imagen del Instituto de Automática y Fabricación, que dirige el profesor Angel Alonso.

El Centro de Simulación, el único que está integrado en una universidad en Castilla y León, está especialmente dirigido a los estudiantes de Aeronáutica, un grado que este año ha recibido alrededor de 800 solicitudes, 400 de ellas en primera opción, aunque finalmente sólo han podido comenzar esta carrera alrededor de un centenar de alumnos, debido a que el acceso está limitado.

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