Diario de León

Aparece muerto en un río de Portugal el religioso marista que desapareció

La autopsia esclarecerá si el fallecimiento tuvo que ver con la diabetes que sufría.

Agustín Montero.

Agustín Montero.

Miguel Ángel Zamora
León

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El hermano Agustín Montero, profesor de Lengua de 4º de la ESO en el Colegio de los Hermanos Maristas de León, apareció muerto en la localidad portuguesa de Vouzela, según confirmaron fuentes del centro docente cuyo director, Salvador Hidalgo, anunció que el sepelio de los restos mortales de la víctima se celebrará en Salamanca, su tierra natal.

Agustín Montero se encontraba en una reunión de la comunidad marista en Portugal cuando de forma sorprendente, el pasado sábado 19 de enero, desapareció a la salida de la misa de las 19.00 horas y se le echó en falta a la hora de la cena.

«Habrá que esperar a los resultados de la autopsia. Lo único que sabemos es que el cadáver ha aparecido cuando ha bajado la corriente del río, que era fortísima estos días y aunque ya nos habíamos puesto en lo peor en cuanto pasaron dos o tres días y no aparecía, la verdad es que en cierto sentido reconforta saber que vamos a poder darle cristiana sepultura y que el sufrimiento de no saber nada de él ha terminado antes de lo que pensábamos, porque temíamos estar en esta situación mucho más tiempo».

Agustín Montero había sido recientemente coordinador de 2º de bachillerato y gozaba de una especial estima entre sus alumnos. «Como soy tu ex alumna y te conozco muy bien, sé que estás en algún lugar de este mundo haciendo lo que mejor sabes: enseñar y querer a quienes enseñas. La verdad es que, madre mía, quien se va a creer que alguien como tú puede desaparecer. Las personas tan buenas, esas que aman su trabajo, que se entregan al doscientos por cien y que darían su vida por los demás, no desaparecen así como así», escribió en una carta dirigida al colegio una ex alumna suya estos días.

«Antonio Silván, por ejemplo, nos ha llamado muchos días y se ha preocupado. Yo estaba muy unido a él, vivíamos muy cercanos siempre y estábamos en la Comunidad. Es muy duro, muy duro. Pero por lo menos va a poder descansar», explicó a este periódico el director del centro, el hermano Salvador Hidalgo.

«Hemos recibido el cariño inmenso de muchas personas. Tenía una valía tremenda y ha sido una suerte poder convivir con él. Padres, hijos y ex alumnos han estado muy pendientes todos estos días».

Por expreso deseo de su familia, el entierro tendrá lugar en Salamanca «aunque aquí celebraremos un funeral para recordarlo. Todo depende de los trámites de repatriación del cadáver, que no sabemos cuánto tiempo podrán tardar», explicó el director del Colegio de los Hermanos Maristas.

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