La abadesa no sacó adelante los cargos pero sí las cuentas
La abadesa de la cofradía de Jesús Sacramentado hasta el pasado 10 de febrero, María Dolores Bernardo, no quiso realizar ayer declaraciones sobre la polémica que rodeó su salida. «No voy a decir nada», se limitó a decir en declaraciones a este periódico.
Lo mismo hizo también el delegado episcopal, el sacerdote Enrique García Centeno, que se negó en redondo a valorar los últimos acontecimientos en esta cofradía, que ya tuvo una junta gestora en sus primeros años, en la década de los 90.
En la misma asamblea que forzó su dimisión, al votar en contra de los nuevos cargos que proponía la mayoría de los asistentes, sí se aprobó el estado de gastos y cuentas en una votación que arrojó 32 votos a favor, 31 en contra y una abstención.