El consorcio recortará el nuevo contrato de vuelos en tres meses y 200.000 euros
Diseña un calendario de mayo a octubre, los meses en que la ocupación roza el . 70%.

Imagen de archivo del aeropuerto de León en plena actividad en la temporada de verano pasada.
La escasa demanda de vuelos en la temporada baja obliga al consorcio del aeropuerto este año a recortar al menos tres meses de la campaña que incentivará las operaciones a través de un contrato con una aerolínea. Según ha podido conocer este periódico, los fondos destinados a este acuerdo comercial también se verán reducidos ante la menor duración de las rutas.
Destinará alrededor de 600.000 euros, frente a los cerca de 800.000 que empleó en 2012 para los dos contratos que rubricó con Good Fly, adjudicataria en ambas convocatorias.
Las operaciones, bajo la tutela y el incentivo de un acuerdo económico, se pondrán en marcha en mayo y llegarán a su fin con los últimos días de octubre, evitando así los meses de noviembre, diciembre y enero, que en la pasada edición del contrato fueron muy deficitarios en el grado de ocupación de las rutas programadas.
De acuerdo a un informe del consorcio, los vuelos operados el pasado año (desde su inicio en junio hasta mediados de septiembre) contaron con una ocupación entre el 60 y el 70%. El resto de los meses, hasta que Good Fly cesó sus rutas a mediados de enero, no superó el 20%.
De hecho, la compañía llegó a renunciar a la prórroga de 30 días más ofertada por el consorcio que le hubiera permitido volar hasta el 15 de febrero. Una decisión motivada por el déficit de pasajeros.
En las bases del concurso para la adjudicación del nuevo contrato aparecerán condiciones como la necesidad de contar con rutas hacia el Arco Mediterráneo, así como la obligación de que los destinos se encuentren a más de 500 kilómetros de León. También será esencial que las compañías aspirantes a este acuerdo comercial ofrezcan vuelos estivales para reforzar la oferta en verano, la época con más demanda en el aeropuerto de León.
Durante el pasado año, la aerolínea adjudicataria operó rutas regulares, de junio a mediados de enero, a Málaga, Valencia, Alicante y Palma de Mallorca. En verano incorporó Ibiza y Jerez, también tenía previsto Reus, aunque no llegó a ponerse en marcha por falta de demanda. En diciembre retomó Barcelona e inició Gran Canaria, aunque estas rutas fueron muy breves.
La marcha de Good Fly del aeropuerto dejó a León únicamente con un destino desde mediados de enero: la ruta operada a Barcelona por Air Nostrum cinco días a la semana. Una situación que seguirá igual hasta los últimos días de marzo, cuando la compañía burgalesa comience a operar la anunciada ruta semanal a Tenerife.
Con el recorte del contrato, el consorcio pretende aquilatar la oferta al mercado, a la demanda real, para no malgastar el dinero público y evitar que las operaciones sean ineficaces.