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Carro dimite por la condena a 7 meses de cárcel pero proclama su inocencia

El edil de Cívicus deja su acta de concejal con críticas a la Justicia por el último fallo.

Carro, ayer, despidiéndose de Manuel García, en presencia de Mitadiel.

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manuel c. cachafeiro | león
León

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El concejal de Servicios del actual equipo de gobierno PP-Cívicus de Villaquilambre, Lorenzo Carro Morros, presentó ayer su dimisión como edil después de que la Audiencia Provincial de León le condenara a siete meses de prisión por agredir a un candidato de Inpovi en la campaña electoral de 2007, fallo que revocó uno anterior absolución del Juzgado de lo Penal número 1.

En su escrito de renuncia, Carro, miembro de Cívicus, se declara inocente, al tiempo que critica que a la Justicia. «Es un pilar de la democracia, pero también creo que los jueces son falibles y la Justicia, hasta cierto punto, subjetiva, como demuestra mi propio caso, en el que dos jueces, con las mismas pruebas en la mesa, han tomado decisiones totalmente contrarias».

Carro, que anuncia también que recurrirá el fallo de la Audiencia, mantiene que la denuncia, como él se refiere a la agresión sufrida por el ex candidato de Inpovi José Luis Lozano, entonces el partido del actual alcalde, Manuel García (PP), tuvo un trato excesivo en algunos medios de comunicación, que no cita, y añade: «No obtuvimos la mayoría absoluta y creo, sinceramente, que ése fue el precio político que pagamos por la difusión de esa información. Personalmente, también pagué un alto precio, pues pocas veces una mera denuncia obtiene tal repercusión mediática». Carro repasa en su escrito su trayectoria política de 35 años, cuatro años de vocal en la Junta Vecinal de Navatejera, 16 como pedáneo y 5 años, en dos legislaturas diferentes, como concejal del Grupo de Gobierno del Ayuntamiento. «En esa amplia trayectoria, nadie jamás ha tenido motivo ni para la más mínima sospecha sobre mi honestidad y dedicación. Respecto a mi talante pacífico y dialogante da prueba el hecho de que, siendo abiertamente progresista, he hecho oposición política, pero también he gobernado, en las dos ocasiones en que me ha parecido conveniente para la ciudadanía, con políticos de otros partidos y de ideas muy diferentes a las mías, sin que jamás se haya producido ningún enfrentamiento personal».

La última parte está dedicada a pedir perdón a su familia y para aclarar que su dimisión «no es una rendición (lo repito: soy inocente) ni, desde luego, una imposición de nadie, sino la consecuencia de mi creencia de que un político debe ser siempre y en todo caso, un ejemplo de ética y coherencia».

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