Diego Canga Fano jefe de gabinete del vicepresidente y comisario de industria y empresa de la Comisión europea

«No hay que descartar prematuramente el fracking, necesitamos ser competitivos»

Apuesta por una minería del carbón privada mientras los fondos europeos se destinan a apoyar a las renovables, «que crean más empleo»; y advierte que a partir del próximo año habrá más fondos europeos para la cohesión. «Estarán destinados a la reindustrialización, y tendrán que utilizarse de forma más inteligente que los de la época anterior».

Diego Canga, en la Plaza de Santo Domingo de la capital.

León

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Nieto de leonesas, hijo y nieto de veterinarios formados en León, nacido de un matrimonio que se conoció en Pola de Gordón, veraneante infantil en Rodiezmo y con el servicio militar cumplido en El Ferral, Diego Canga (Oviedo, 1964) tiene una fuerte vinculación con la provincia. Licenciado en Derecho Especial de Asuntos Europeos y letrado del Servicio Jurídico del Consejo de la UE, trabaja desde 1991 en Bruselas y ha conseguido ser el primer jefe de gabinete al servicio de un comisario de otra nacionalidad. Antes ocupó el cargo con Loyola de Palacio. Promotor del movimiento social Compromiso Asturias XXI, a las órdenes de Antonio Tajani ha alcanzado el mayor rango en el funcionariado de la UE.

Canga defiende que «no se cierren prematuramente las puertas» a la explotación de gas de esquisto o fracking , «al menos hasta que tengamos una evidencia científica en un sentido u otro. En Europa hay un debate importante al respecto, y se está precipitando una postura en contra esta fuente energética. Pero en Estados Unidos están invirtiendo mucho y consiguiendo que los precios se reduzcan mucho. Pronto tendremos un mercado único con ellos, con libre comercio, y el coste energético será determinante para las empresas y su competitividad. En Europa los costes energéticos son hoy más importantes que los laborales. Con 26 millones de parados, tenemos que valorar esta posibilidad».

—¿Y qué dice Europa del futuro del carbón?

—Es una fuente autóctona con importantes reservas, pero la explotación es cara. Si las empresas sobreviven por su cuenta, bien, pero parece extremadamente difícil que haya más ayudas. Muchos países apuestan por destinar esos fondos a energías más ecológicas, creen que el carbón ya ha sido suficientemente privilegiado.

—Pero las renovables no están menos subvencionadas.

—Es cierto, pero crean empleo y reducen las emisiones de CO2. En Bruselas estimamos que el empleo generado con las energías verdes es mucho más importante que el del carbón. Aunque la tecnología minera, en la que estamos muy avanzados, puede utilizarse en otras fuentes, como en el fracking .

—La UE pretende que en el 2020 el 20% de la economía se genere con industria, y advierte de las desventajas de quienes no fomenten este sector. ¿En qué posición quedan zonas como León?

—A partir del 2014 habrá dinero europeo para la reindustrialización, y no estoy de acuerdo en que León es un desierto industrial. Tiene una potente industria agroalimentaria, y puede apostar por una reindustrialización inteligente, basada en la tecnología y la economía verde.

—¿El polo TIC y la biotecnología están en esta estrategia?

—La biotecnología es prioritaria. Y sería un error buscar campos en los que no se es ya bueno para intentar captar subvenciones.

—¿El dinero de los fondos estructurales se aprovechó correctamente?

—Hemos gastado dinero en piscinas para cien habitantes, autovías con poco tráfico y aeropuertos vacíos, por la presión política. En eso ya no puede hacerse nada, pero ahora hay una segunda oportunidad. Hay que gastar más inteligentemente.

—¿No es ya prioritario el desarrollo de las infraestructuras, por ejemplo del AVE?

—¿Cuántos habitantes tiene León? Cuando entramos en la UE en 1986 teníamos una gran carencia de infraestructuras y era lógico invertir en eso. Pero nos hemos pasado con obras de dudoso interés general, con una utilidad muy local. Si quieremos crear riqueza duradera y sostenible no hay que obsesionarse con terminar todas estas infraestructuras, y destinar el dinero a facilitar la vida de las pymes, que son las que crean empleos.

—¿Es inteligente subvencionar a las compañías de bajo coste para dar utilidad a los aeropuertos?

—Lo cierto es que donde se instalan estas compañías acaban generando un tráfico suficiente para compensar la subvención recibida. Además, han democratizado el coste del transporte aéreo. Pero no merece la pena tener aeropuertos medio vacíos con dinero público.

—La UE acaba de poner en marcha una legislación contra la morosidad administrativa que va a ser muy agradecida por las pymes.

—Vamos a ser extraordinariamente severos para exigir que las administraciones paguen a las empresas en menos de 30 días. De no ser así, pueden exigírseles intereses de demora. Es muy injusto que las administraciones se financien a costa de las empresas; que los ciudadanos tengamos que pagar religiosamente nuestros impuestos si no queremos sanciones y que ellas se permitan no pagar. La Comisión Europea está dispuesta a utilizar toda su artillería para que las empresas cobren a tiempo.

—¿Cómo piensa obligar a las administraciones?

—Pueden abrirse procedimientos de infracción, llegar al Tribunal General e imponer sanciones. Pero no queremos llegar a ese punto, sino que se cumpla la ley. Hay muchos países en Europa donde las empresas cobran en un mes, incluso algunas en una semana. Lo que pasa en España es una desventaja competitiva para las empresas.

—¿Qué precio tendrán que pagar España y sus empresas por los escándalos políticos?

—En todos los sitios cuecen habas, los demás países no tienen una moral pública mucho más refinada que la española. Pero este es un trabajo colectivo, aunque a los ciudadanos no les guste escucharlo. La gente defrauda a Hacienda, y somos condescendientes con un elevado nivel de economía sumergida. Tenemos que ser impecables con nosotros mismos, y luego exigírselo con toda la contundencia a quienes gestionan el dinero público.

—¿Cómo surge Compromiso Asturias XXI?

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—En mi cabeza, una Navidad que encontré a muchos compañeros que que vivían fuera de España. Es una lástima que no reviertan a la sociedad parte de lo que han aprendido con sus profesiones. Hoy somos 750 socios repartidos por 42 países, y formamos parte del consejo asesor del presidente del Principado. No tenemos más interés que el cariño y el compromiso con nuestra tierra; y desde fuera hay una visión diferente, pueden aportarse otros elementos. Creo que en León podría ponerse en marcha una iniciativa similar.