Diario de León

Los impuestos sostienen el valor fiscal de los pisos para mantener la recaudación

La Junta reclama un pago complementario en viviendas que considera muy baratas.

La Junta calcula el valor de los pisos, que no es el de venta.

La Junta calcula el valor de los pisos, que no es el de venta.

María Jesús Muñiz Prieto
León

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Encontrar un vendedor, particular o entidad financiera, dispuesto a rebajar el precio de una vivienda es habitual en la actualidad. Pero la rebaja no se traslada a los impuestos. El desplome de los precios de los pisos no se traduce en un descenso impositivo similar, hasta el punto de que cada vez es más frecuente que los compradores se vean sorprendidos porque, tras realizar la compraventa y liquidar los correspondientes impuestos, por la reclamación de la Consejería de Hacienda de que pagen «la complementaria». La diferencia entre lo que tributan por el precio escriturado y lo que la Junta considera que vale en realidad el inmueble adquirido. Ello con sus correspondientes intereses.

Una situación que, según denuncian fuentes financieras, se produce también en el pago de las plusvalías, que en este caso son recaudadas por los ayuntamientos. Y que ha llevado a quejarse incluso a los expertos inmobiliarios, que denuncian un interesado «despiste» de las autonomías a la hora de actualizar los precios que se consideran reales de mercado para recaudar más de lo que en realidad aportarían las limitadas ventas que se producen en estos momentos.

La Consejería de Hacienda de Castilla y León alega que sus precios medios de mercado (el sistema por el que calculan el valor real de las viviendas) se actualizan anualmente, y sí han reflejado ese descenso de los precios. La Comunidad grava el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales con un 8% (en el tramo más alto del país), y para un piso con un coste de unos 150.000 euros, la reclamación de esta «complementaria» puede suponer para los afectados un pago a mayores a partir de 500 euros. Entre mayor sea la «ganga» inmobiliaria que consigan, mayor será esta diferencia que tendrán que abonar después.

El caso es que en el mercado inmobiliario actual cada vez es más frecuente encontrar pisos cuyo valor fiscal es superior al que se compran y venden en la práctica. En el caso de los pisos nuevos, tienen que abonar el IVA (que a primeros de año pasó del 4 al 10%). Pero en el caso de viviendas de segunda mano deben abonar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, o en Impuesto de Sucesiones en el caso de una herencia.

El valor fiscal

En principio, si el piso se compra más barato los impuestos serán lógicamente menores. Pero sólo hasta un punto. Es importante comprobar cuál es el valor que ese inmueble tiene para la Hacienda autonómica, porque la diferencia le será reclamada al comprador.

La cuestión es que cada autonomía tiene un sistema diferente a la hora de establecer estos valores fiscales, que se fijaron en su día para evitar el fraude que puede suponer en la venta de viviendas y en las herencias escriturar por un valor muy inferior al que tiene realmente el piso (por ejemplo, pagar una parte en «negro»). Desde las entidades financieras defienden que ese evidentemente no es su caso, por lo cual consideran que el precio al que se vende es el valor de mercado. Una interpretación que no comparte la Consejería de Hacienda, que advierte de que las entidades están intentando a toda costa librarse de sus cargas inmobiliarias indeseadas. Venden a precios que no siempre son los que tiene el inmueble.

Lo curioso del caso es que Hacienda reclama si se escritura por debajo del precio que la Junta considera «real». Pero en el caso de que un ciudadano compre a un precio muy superior del que la administración considera «real», no se devuelve la diferencia. Y se cobra, totalmente, por la cantidad escriturada.

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