Cristina Martín

«mercadona no hace negocio conmigo»

l.

Cristina, en su hermoso huerto de la Candamia.

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León

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Bajo un sol de muerte, con la azada en la mano, entre lechugas, puerros y tomates, Cristina Martín frecuenta por las tardes uno de los huertos de la Candamia. Su aspecto es saludable y coqueto. Pelo corto sin raíces, uñas pintadas, sandalias, así son los nuevos labradores urbanos. Currantes pero modernos.

— ¿Cu á nto tiempo lleva s trabajando e n tu huerto urbano ?

—Empezó mi marido y lo hizo durante siete años, yo llevo solamente tres.

— ¿Podemos ver qué está s cultivando?

—Claro, tengo patatas, lechugas, berzas, tomates, pimientos, zanahorias, guisantes, judias, calabacines, cebollas, pepinos, frambuesas, fresas...

— ¿Y en invierno qué te lleva s para casa?

—En el invierno nada, cuatro berzas, zanahorias y algún puerro.

— ¿Madruga s mucho para cuidar de tus plantas?

—¡Qué va! No tengo horarios, vengo cuando quiero. Aunque suelo venir por las tardes, de cuatro a nueve.

— ¿ T e lo come s todo?

—Imposible, me sobra. Siempre lo reparto entre amigos y gente conocida.

—Yo también quiero un huerto, ¿ c ómo puedo conseguir yo un huerto?

—Bueno, esto nos lo ha cedido el Ayuntamiento por veinte euros al año,

—¡Qué barato!

—Pues hace unos años era gratis (se ríe)

— ¿Qué es lo mejor del huerto?

—¡Los tomates! Y trabajar, por que lo haces con gusto.

— ¿ T e ha puesto fuerte?

—Sí, gracias al huerto estoy mejor de salud.

— ¿ Con tanto sol qué haces ?

—Con el sol no se puede regar, se cuece la planta. Yo me hecho crema.

— ¿Cuánta gente hay cultivando ? ¡Son muchos!

—Unos 150, yo soy la 137.

— ¿Lo coge con ganas?

—¡Es lo mejor del verano! Si hiciese buen clima vendría en también en invierno.

— ¿Cuént a me como se empieza un huerto ?

—En marzo abono, luego le doy la vuelta a la tierra. Entre abril y mayo siembro, por Santa Rita (22 de mayo).

— ¿ Y p ara cu á ndo el gazpacho?

—No me gusta, prefiero la ensalada con tomate, es mi preferida.

— ¿Compra algo en las fruterías?

—Pues no, Mercadona no hace negocio conmigo.

— ¿Las herramientas son suyas?

—Sí, todo es mío.

— ¿Y el agua?»

—El agua es gratis.

— Se escuchan muchos gritos .

—La chiquillería que viene a pasar el día con sus abuelos.

GUILLERMO OTERO

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