Las leonesas pagarán 160.000 euros más por los anticonceptivos no financiados
Las ocho pastillas que salen de la sanidad pública sirven también para tratar el acné.
El colectivo de farmacéuticos pide que se acabe ya con los recortes en medicamentos.
Las mujeres leonesas tendrán que pagar 160.000 euros más al año a partir del 1 de agosto si quieren seguir tomando alguno de los ocho anticonceptivos de última generación que salen de la financiación pública, en sus 15 presentaciones, que están subvencionados desde el año 2011 tras la entrada en vigor en el 2010 de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo. Las mujeres que decidan seguir tomando éstos anticonceptivos tendrán que pagar siete euros más al mes de media, según los datos del Colegio de Farmacéuticos de León, de los 6 euros que desembolsan ahora a los 15 que cuestan sin receta.
El Ministerio de Sanidad deja dentro de la financiación pública otras cuatro marcas de segunda generación, más antiguos, que le cuestan casi la mitad. En concreto, una caja para 21 días de una de las marcas que salen del sistema cuesta 9,32 euros y por la misma cantidad de otra de las que quedan se pagan 5,93 euros.
En la provincia de León se venden cada año 26.300 unidades de los que ahora salen del nomenclátor farmacéutico, lo que representa el 42% de todo el mercado de León que supone la venta de 370.756 euros anuales en todos los anticonceptivos. A día de hoy se venden en León 50.000 unidades que no están financiadas por el seguro pero a partir de agosto serán 76.300.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos, Antonio Carrasco, cree que con esta medida habrá una desviación de la venta a los anticonceptivos que quedan dentro de la financiación. «Aunque haya un aumento de recetas de los que quedan les va a salir más barato porque valen casi la mitad».
Más que anticonceptivos
El miembro del Patronato de la Sociedad Española de Contracepción y jefe del servicio del Hospital Requena de Valencia, Ezequiel Pérez, asegura a este periódico que la decisión del Ministerio de Sanidad de dejar de financiar los ocho anticonceptivos más modernos «supone una dificultad de acceso a los medios anticonceptivos y un perjuicio para las mujeres». Pérez recuerda que la Ley «se comprometa a favorecer la anticoncepción».
Pero los medicamentos que la sanidad pública deja de pagar son mucho más que anticonceptivos. Pérez destaca su poder «antiadrogénico», lo que significa que tiene «una acción muy positiva» para tratar el acné, el exceso de grasa y el exceso de vello, «están indicados para tratar los síntomas del síndrome premestrual para la segunda fase del ciclo», unas indicaciones que no tienen los anticonceptivos que siguen financiados. «Los anticonceptivos que quedan son de segunda generación, son igual de útiles para la anticoncepción pero no sirven para tratar esos otros síntomas, más bien podrían empeorarlos».
La decisión de sacar de la financiación pública los ocho anticonceptivos responden a una resolución de la Dirección General de Farmacia que justifica la medida debido a que el precio de los mismos fijado por el Ministerio para su financiación no ha sido aceptado por los laboratorios.
El presidente del Colegio de Farmacéuticos de León, Antonio Carrasco, sostiene que «los recortes en cualquier tipo de prestación de medicamentos ya deberían haber tocado fondo» y recordó que hay muchas personas paradas, que tienen menos prestaciones, que no tienen acceso a todos los medicamentos. «En las farmacias vemos todos los días como hay pacientes que llegan con dos o tres recetas del médico y, según el precio, deciden no comprar alguna de ellas. Esto es peligroso porque el paciente deja de tomar la medicación y no discrimina por necesidad, sino por dinero».
Las píldoras que salen ahora de la financiación pública son anticonceptivos orales de tercera generación compuestos por drosperinona y etinilestradios, los más modernos.