Gerardo Gutiérrez Presidente de Gadea Grupo Farmacéutico
«Es difícil de entender que el comité trate de alargar una salida para Antibióticos»
Estará especializada en antiinflamatorios tras una inversión de 12,5 millones de euros. Es hoy uno de los empresarios más respetados y admirados de la Comunidad autónoma. No sólo por su demostrado compromiso con la economía regional, sino por sus mensajes claros y su mentalidad independiente. También porque conjuga en su actividad las claves de una salida de la crisis que ve cercana: internacionalización, formación e investigación.

Gerardo Gadea, en un momento de la entrevista.
—Sinceramente, ¿usted ve motivos reales para asegurar que la economía está empezando a recuperarse y que vivimos el principio del fin de la crisis?
—Sí. Todavía no tiene una traducción en la calle, pero los datos de comercio exterior lo avalan. Llevamos un año sin demandar financiación externa. Se han asentado las bases de un equilibrio de cuentas a nivel país. Fuera de eso, la demanda interna es muy débil todavía. Es una recuperación muy centrada en aquellas empresas con capacidad de salir al exterior. Hay unos niveles de confianza que empiezan a ser más amplios.
—¿Se percibe ya en el exterior una mayor confianza en la economía española?
—Sí. Me toca viajar mucho fuera y hasta los chinos me comentaban hace días: ‘Parece que ya estáis saliendo del agujero’.
—Subida del precio de la luz, aumento de la cotización a la Seguridad Social y nada de bajada de impuestos en 2013 y 2014. ¿Se equivoca el Gobierno?
—Totalmente. Todos vivimos de las empresas, también las administraciones públicas. Si la economía depende de su salud, hay que cuidarlas. Que le suban los impuestos a Gerardo Gutiérrez, lo entiendo; que se lo suban a Gadea, no.
—Usted ha sido un defensor de reformas. ¿Cuáles faltan?
—Hay mucho por hacer. Está en mantillas la reforma educativa.
—¿La reforma financiera ha ido muy lenta?
—Tremendamente lenta. Ha ido de tropiezo en tropiezo. Los bancos siguen sin dar crédito.
—¿No será porque no hay proyectos ni actividad?
—Los bancos aducen ese motivo. La realidad, y aquí no hablo por mí, está muy complicada desde el punto de vista del crédito. Pero no sólo del crédito de la banca privada, sino de las administraciones. Le voy a dar un dato que le va a sorprender. Antes de la crisis, aquí se daban préstamos, también subvenciones, por las agencias de desarrollo. Había dos elementos determinantes: la capacidad innovadora del proyecto y el empleo que creaba. Esos dos elementos han desaparecido. En este momento los proyectos se evalúan en función de la capacidad financiera de devolución del préstamo y si adicionalmente aportan garantías.
—¿Se refiere a la Agencia de Inversiones de la Junta?
—Sí.
—¿Y qué le parece?
—Fatal, muy mal.
—¿Qué supone?
—Perder una oportunidad magnífica de hacer política económica, y sólo dedicarse a gestionar los fondos públicos. Una de las consecuencias de la crisis es que está restando, por la desaparición de las cajas, por la situación de las cuentas públicas, capacidad de instrumentos de política económica de nuestro gobierno.
—¿Cómo ve la gestión de las cajas con los últimos escándalos que están saliendo, como el «caso Nozar» en Caja Duero?
—Lo que ha sido la gestión, y si me apura, hablando en términos de coletazos, sigo siendo muy crítico. Se ha puesto a gente sin los conocimientos adecuados para gestionar para controlar lo que son consejos de administración.
—¿Sería bueno una comisión de investigación en las Cortes?
—Los partidos políticos deberían juntar a un grupo de expertos en esta materia, independientes, para hacer el análisis, la crítica de lo que se hizo mal en los años pasados para no repetir esos errores en el futuro. Ellos saben dónde están los errores y nunca van a admitir una comisión parlamentaria en ese sentido.
—¿Cómo ve el copago hospitalario de productos farmacéuticos?
—Estoy plenamente de acuerdo con la Junta. Es un gran error del Gobierno.
—¿Sigue pensando que cuatro aeropuertos son insostenibles?
—Por supuesto. Un aeropuerto es un instrumento de dinamización económica. En ese sentido, que haya fondos públicos, me parece positivo. Que esto lo hagas por ciudad, casi casi por pueblo, me parece un dispendio, que es lo que está ocurriendo. Nosotros hacemos 150 viajes internacionales, de los que 130 salen de Barajas.
—¿Cuáles hay que cerrar?
—Yo dejaría la infraestructura, pero centraría el esfuerzo en mantener uno.
—¿El de Valladolid?
—Sí. Valladolid, para bien o para mal, es el centro geográfico de la Comunidad.
—¿En qué medida afecta al sector farmacéutico la crisis?
—El sector farmacéutico tiene la ventaja cuando hay crisis de no ser un sector cíclico de la economía. Igual que seguimos bajando al supermercado, porque comemos todos los días, nadie deja de bajar a la farmacia cuando le duele la cabeza. No hay una caída esencial.
—¿Ni siquiera con estos planes de recortes, de gastar menos medicamentos?
—A eso iba. El consumo de medicamentos no se reduce, sigue aumentando de manera global en el mundo, incluso en España. Lo que sí hay es una situación tremenda y dramática en estos momentos para muchos laboratorios farmacéuticos, no tanto para las compañías como nosotros, que trabajamos en un segmento distinto, en el tema de principios activos. No se puede plantear una frase que yo escuché a un alto cargo de la administración sanitaria farmacéutica española, diciendo «primamos demasiado a la innovación». ¿Qué quiere decir? Que hay que ir a matar precios. La única política farmacéutica que tiene el Gobierno es la de precios. Se están cargando al sector.
Antibióticos
—¿En qué fase está la liquidación de Antibióticos en León?
—Está en una fase preliminar. Los acreedores concursales están recabando información para hacer un diagnóstico y ver qué salida, si es que la tiene, podría pactarse.
—¿Es urgente, es necesaria, esa liquidación de la compañía Antibióticos para mantener intacta y viva esa alianza con dos empresas como Metabolix y Wacker?
—Lo más urgente de todo, al margen de cualquier alternativa, es dar una salida rápida, con independencia de si la rapidez la demandamos nosotros o la demanda un tercero. Nosotros no estamos obsesionados con los plazos.
—¿Se mantiene vivo el planteamiento de Gadea y sus socios de hacer una inversión de 45 millones, garantizar 240 empleos mínimo y llegar a 2017 con 74 millones de euros de ventas?
—Desde el punto de vista del plan de negocio, sustancialmente no ha variado. Esos números corresponden a una situación realista y hoy lo decimos de manera más reforzada. Sí han variado otras cosas. Siempre he dicho que nosotros no vamos a optar por Antibióticos, no vamos a entrar en Antibióticos, si no es de la mano de sus trabajadores. No sería inteligente arriesgar la propia cultura de Gadea para el salvamento y la oportunidad de entrar en Antibióticos. No merecería la pena. En ese sentido, he echado en falta estos meses la reacción de los propios trabajadores y de la propia sociedad de León. Para mí es muy difícil de entender, si trabajo en una empresa que no tiene actividad, que no tenga la preocupación esencial por mi puesto de trabajo, que siga dando largas a esa situación, que siga tratando de prorrogar una situación que no conduce a ningún sitio, y lo digo porque la posición de los trabajadores, o al menos la posición de su comité de empresa, y en ese sentido digo la de los trabajadores, respecto al proceso concursal es tratar de alargar la salida, tratar de dificultar los plazos….
—Una posición negativa, desde su punto de vista.
—Ellos la entenderán, yo no. Al Grupo Gadea se le ve como un elemento negativo, extorsionador, se ha llegado a decir incluso que nosotros lo que queremos es destruir el empleo. No, nosotros, lo que es la historia y lo que llevamos pinchado en vena, es que somos constructores de empleo. La actitud que vemos desanima, pero vamos a seguir, porque el proyecto lo haremos en Antibióticos o en otro sitio, vamos a seguir creando empleo.