León arroja 66.000 toneladas de comida a la basura cada año
El desperdicio de alimentos llena la tercera parte de una bolsa de basura y contrasta con el drama de las 20.000 familias de León que viven con menos de 400 euros al mes.
Una mujer selecciona verdura entre los desechos del mercado, el pasado sábado en la plaza Mayor.
A lo largo de toda la cadena alimentaria: desde su producción hasta el consumo final en los hogares de la provincia. Miles de kilos de comida acaban cada día en los contenedores verdes de basura, los destinados a restos orgánicos, donde los leoneses arrojaron en el último año algo más de 66.000 toneladas.
Una cifra escalofriante teniendo en cuenta que ya más de 60.000 personas viven por debajo del umbral de la pobreza: 20.000 familias en León que deben arreglarse con poco más de 400 euros al mes, de acuerdo al último informe de Cáritas. Y una situación que desborda a las organizaciones de beneficencia donde deben acudir en busca de alimentos o de un plato de comida.
Según los datos del consorcio que recepciona, gestiona y somete a tratamiento toda la basura de la provincia, Gersul, los residuos de alimentos supusieron en 2012 el 37% de las 189.300 toneladas arrojadas al contenedor verde. Para analizar los contenidos de los residuos han estudiado en varias localidades la composición de las bolsas de basura apiladas en los contenedores verdes.
Áreas industriales
Su gerente, Secundino Prieto, explica que las áreas industriales encabezan el ránking de lugares en León que acaparan mayor cantidad de basura de comida tirada. Allí se instalan muchas de las empresas agroalimentarias, que desechan lotes enteros caducados, productos llegados de la agricultura o ganadería con pequeño defectos que no cumplen los estándares para su transformación o partidas que no tienen salida en el mercado por otras circunstancias.
Las áreas comerciales: grandes superficies, zonas de supermercados en las poblaciones y los entornos de los mercados se sitúan en el segundo puesto en la provincia en cuanto a toneladas de alimentos que acaban en la basura. En estos casos, la caducidad de productos o la no venta de ellos en el plazo debido termina con ellos en los contenedores verdes.
Y en tercer lugar, bares, restaurantes y hogares. A pesar de que desde que se inició la crisis se aprecia una mayor conciencia de ahorro, siguen siendo miles las toneladas de comida que acaban en la basura al año. Caducidad de alimentos, no aprovechamiento racional, la cultura del consumismo y otras circunstancias explican estos desechos.
La estacionalidad también supone un factor esencial a la hora de analizar los motivos que explican las toneladas de alimentos en los contenedores. Así, en verano las cifras son prácticamente diez puntos superiores, con un 42,1%, mientras que en invierno se sitúa en el 32,9% del total de residuos de esta materia. El calor la época estival acelera el proceso de degradación de los alimentos, su caducidad y unos hábitos de consumo más relajados a la hora de las comidas y la racionalización de las mismas.
La otra cantidad de residuos que restan hasta completar los 189.300 toneladas de residuos de los contenedores verdes (el total provincial fue el pasado año de 196.626), está integrado por papel y cartón, desechos inertes, restos de poda y jardinería, vidrio, basura higiénica, textil y calzado, madera, metales, briks o restos peligrosos para el hogar.