Los etarras de Mansilla no se suman a la huelga de hambre, pero mantienen la protesta
. El segundo y cuarto viernes de cada mes exigen medidas en contra de la dispersión.
Interior en Villahierro.
Iker Araguas Jusúe, Aitor Franco González, Jorge González Endemaño, Xabin Juaristi Arrieta, Mikel Korta Carrion, Arkaitz Landaberea Torremotxa, Francisco e Isidro Murga Luzuriaga, Garikoitz Pascual Muneta, Olga Comes Arranbillet y Sara Majarenas Ibarreta, los presos de ETA en el Centro Penitenciario de Villahierro en Mansilla de las Mulas, no se han sumado por el momento a la política de huelgas de hambre emprendidas por el ala dura de la banda contra la filosofía más moderada de la organización, pero sí se pronuncian el segundo y cuarto viernes de cada mes contra las políticas de dispersión del Gobierno y a favor de la reagrupación de internos en el País Vasco.
Eslóganes
Fuentes del Centro Penitenciario explicaron a este periódico que las movilizaciones se limitan a actos pacíficos en los que se corean determinados slogans y se exhiben carteles a favor del acercamiento, pero en cualquier caso, se trata de actuaciones muy suaves y que se han convertido ya en habituales.
La sección más radicalizada de la banda se muestra en disconformidad con los planes del sector que lidera Arnaldo Otegui, que sostiene que los autores de atentados criminales deben mostrar su arrepentimiento por lo ocurrido y pedir perdón a las víctimas por el daño que han causado en todo estos años de actuaciones criminales.
Actualmente es el Centro Penitenciario de Sevilla el que se ha convertido en el centro de este tipo de protestas, con huelga de hambre incluida. La única incidencia referente a León que ha circulado en los boletines internos para familiares y amigos de presos de ETA hace constar que el 21 de septiembre «el hijo, hermana, cuñado y sobrino de Mikel Korta acudieron a una comunicación vis a vis. Antes de entrar a la visita, después del primer control de seguridad, les llevaron a una sala donde se encontraba la Guardia Civil con un listado de las personas a las que se debía realizar el control anti-droga. En este listado no figuraba el nombre de ningún familiar de Mikel, sin embargo, obligaron a su hijo y cuñado a pasar a otra sala donde fueron cacheados, lo que obligó a que entraran a la visita, con el consiguiente nerviosismo del preso y de sus otros dos familiares», según refleja la nota distribuida a través de una página web de consumo interno.