Carlos Romero SEcretario general de la federación mca-ugt
«La industria ha de ser la base del modelo económico de futuro»
El responsable nacional de la Federación de Metal, Construcción y Afines de UGT defiende la necesidad de la construcción en el nuevo modelo económico. Ayer clausuró el congreso regional de la federación en León
Carlos Romero, secretario general de la Federación MCA-UGT, clausuró el congreso ayer.
—Industria y construcción son sectores especialmente afectados por la crisis, ¿cómo se afronta esta situación desde la afiliación y la capacidad de acción sindical?
—Son los que más han sufrido, han perdido más de 1,94 millones de empleos. Eso afecta a todo, a la economía de las personas y a la afiliación. En construcción son ya más los trabajadores en paro que los que tienen empleo. A pesar de ello se siguen afiliando trabajadores, confían en que somos una herramienta útil para defender sus derechos. Pero es verdad que son más los que causan baja. El sindicato se plantea afrontar esta etapa poniendo como prioridad la defensa del empleo, y proponer al Gobierno medidas que reactiven la economía
—Se habla mucho del nuevo modelo económico, ¿cuál debe ser y qué papel tiene que jugar en él la construcción?
—Tiene que ser un modelo capaz de generar empleo estable, y eso se consigue fomentando el porcentaje de la industria en la composición del PIB. La Comisión Europea recomienda que la industria sea el 20% del PIB, en España está aún por debajo del 14%, así que el primer objetivo es industrializar. Para eso la construcción es imprescindible, la inversión en infraestructuras genera empleo inmediato, pero además sin ellas el crecimiento industrial se colapsa. Somos conscientes de que la prioridad es la reducción del déficit y vivimos una época de recortes que marcan los gobiernos conservadores, y en este escenario es difícil esperar que haya infraestructuras nuevas, pero el mantenimiento de las que existen es una prioridad. Y hay un nicho de la construcción que no está suficientemente explotado, la rehabilitación de viviendas y barrios; que sería también importante desde el punto de vista de la eficiencia energética.
—En cualquier caso, un sector de la construcción distinto del que conocíamos.
—La edificación residencial no va a tener el peso que tenía, pero tampoco es necesario. Aunque es imprescindible seguir construyendo viviendas, la población lo pide.
—La potenciación de la industria, en zonas como León donde el tejido del sector es escaso, ¿es un objetivo cercano?
—Eso depende de las apuestas económicas de los gobiernosEn este momento la UE lo está haciendo, quienes se están quedando atrás en este camino son el Gobierno y las autonomías, que tienen que jugar un papel principal en el desarrollo de esa estrategia industrial. De manera equivocada el Gobierno ha querido salir de la crisis basando la economía en el bajo coste, con salarios bajos y reducción del Estado del Bienestar, y por ese camino no vamos a conseguir salir.
—El lema de los congresos de MCA es «Hazte fuerte. Únete a la resistencia». ¿Qué proponen frente al recorte de los derechos laborales y sociales?
—Hacer nuestro trabajo, defender a los desfavorecidos, exigir a los gobiernos medidas de protección a los que pierden su empleo, intentar evitar a través de la negociación colectiva el recorte de trabajos con los ERE, y fomentar la capacitación de los trabajadores para que la apuesta por la I+D tenga el complemento imprescindible de la formación.
—Los sindicatos viven un momento de escándalos y fiscalización de cuentas. ¿Cómo afecta y qué reflexión están haciendo sobre ello?
—Estamos viviendo una campaña de acoso premeditada por parte de los medios de comunicación de la derecha, que pretenden deslegitimar la labor de los sindicatos para que no podamos resistirnos a estas políticas que el Gobierno quiere poner en marcha. Una estrategia que pasa por debilitar a los sindicatos. En esa campaña se busca cualquier argumento, pero hasta ahora no se ha demostrado que ningún sindicalista haya tenido enriquecimiento personal. Se nos acusa de defender a los trabajadores y eso para nosotros es un orgullo, aunque para los gobiernos sea molesto. Me provoca pena ver cómo una sociedad con tantos trabajadores sufriendo y tantos colectivos pasándolo mal, que la apuesta de los gobiernos y sus voceros consista en deslegitimar a los que defienden a los más desfavorecidos. Es un camino peligroso porque nos obliga a defendernos, y lo vamos a hacer por todas las vías.
—¿Se ve luz al final del túnel?
—Es difícil ver lo que ve el Gobierno. Estamos en una campaña de cara a las próximas elecciones, y ojalá existieran esos brotes. Pero nosotros no los vemos.