«Va a venir mi padre y te vas a enterar, te va a pegar dos hostias»

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León

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La alumna se levantó y comenzó a insultarle. Le culpaba por haber suspendido «injustamente» –«copió en junio y no se presentó en septiembre»– y le ‘lanzó’ entre gritos todos los descalificativos que se le ocurrió. Cuando J. L. la echó de clase, ella respondió: «Va a venir mi padre y te vas a enterar, te va a pegar dos hostias». Más otros improperios que prefiere no repetir. Pero fue su madre la que a los 15 minutos se plantó en el instituto para recriminarle. Entre tanto, la estudiante intentó abalanzarse sobre su profesor para pegarle. «No me agredió porque la sujetaron», relata.

Sucedió este mismo mes de noviembre. Harto «de la indefensión» que «a diario» sufre su colectivo, este docente de un centro de la provincia de Segovia decidió denunciarla. «Uno lleva toda la vida dando clase y no tiene que aguantar que un mocoso le intente agredir, le insulte y no pase nada», lamenta J. L.

Asegura que desde la dirección de su instituto y el inspector provincial tratan de disuadirle para que retire la denuncia. Prefiere continuar, que se conozcan los hechos y «se vea que no es gratis amenazar a la gente». «Al menos, la llamarán para declarar, si no, se la hubiera expulsado un tiempo y luego como si nada. Encima te la tienes que encontrar en el pasillo y no puedes decirle nada. No tenemos armas», señala.

Pese a que ha denunciado, afirma que se producen muchos casos que no trascienden por el «temor del profesor que no quiere tener más problemas». «Aguantamos mucho. Estamos atados de pies y manos», lamenta.

Asegura que los conflictos del aula se trasladan a casa. «Te lo tienes que tragar y al final terminas con la autoestima por los suelos. Te alteras, das vueltas a la cabeza. Tengo cincuenta y pico años y es una impotencia que venga un menor, me trate así, me llame de todo y no pueda hacer nada, más que aplicar el reglamento interno y que al mes vuelva por aquí», protesta y alerta de que el clima de las aulas se traduce en profesores «quemados» que tienen «miedo de acudir a clase».

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J. L. culpa a la «falta de disciplina». «Ahora van los niños a casa, dicen que han suspendido y lo primero es recriminar al profesor».